Mariela Eula @ Psicoanálisis

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El Castigo Físico Contra los Niños y sus Consecuencias.

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Hablando Claro Sobre el Castigo Físico Contra los Niños
Jordan Riak

Traducción de Martín Lamarque

Edición 2011

SPANK

A menudo, las críticas a los métodos de crianza tradicionales son recibidas con sospecha, renuencia y hostilidad. Si tal conservadurismo fundamental de la naturaleza humana se expresara con palabras, tal vez diría algo parecido a esto:

«Si los métodos viejos funcionaron tan bien con las generaciones pasadas, seguramente funcionarán con las futuras. No traten de arreglar algo que no está descompuesto. No echen a perder lo que es exitoso. A veces, para hacerlo entender, todo lo que necesita el niño es una buena nalgada. Una buena nalgada nunca le hizo daño a nadie. Así es como a mí me criaron, y salí bien.»

Pero en verdad, ¿qué tan bien salimos?

Tarde o temprano tenemos que aceptar que no todas las tradiciones familiares son iguales. Tal vez, en algunos casos, han vuelto nuestras vidas más precarias e infelices de lo necesario. Y quizás–sólo quizás–no salimos tan ‘bien’ como quisiéramos hacernos, y hacer a otros, creer.

Cuando elogiamos el trato que nuestros padres nos dieron de pequeños, ¿no será que simplemente estamos tratando de encontrar aprobación para nuestro comportamiento similar actual? ¿Tratando de convencernos de que la forma en que queremos recordar las cosas, es la forma en que realmente ocurrieron y debieran ser preservadas? Hagámosle la prueba al argumento de “Yo salí bien”, examinando algunos ejemplos reales de mi infancia, y vea si también se aplican a usted.

  1. Había ceniceros por toda la casa. Mis padres fumaban, como también lo hacían casi todos los adultos que nos visitaban. El olor a humo de cigarros, puros y pipas, estaba siempre presente. A nadie le importaba. De hecho, no hubo un día de mi niñez que yo no fuera expuesto al humo de tabaco. Y como mi madre fumó durante el embarazo, hasta en su vientre fui expuesto. Y sin embargo, salí bien.
  2. El primer coche de familia que recuerdo, era un Chevrolet sedán modelo 1937. No tenía cinturones de seguridad. Cuando viajábamos, simplemente se me echaba en el asiento trasero, con la expectativa de que la fuerza de gravedad me mantendría allí. Lo cual hizo. Y sin embargo, salí bien.
  3. Todos los lugares en los que viví cuando niño estaban pintados con pintura a base de plomo. Y sin embargo, salí bien.
  4. Durante toda mi niñez y adolescencia monté bicicletas, pero nunca usé ningún tipo de protección para la cabeza. Y sin embargo, salí bien.

¿Será que mi familia fue sabia, o simplemente corrimos con suerte? En la actualidad, no hacemos ninguna de esas cosas. No asumimos tales riesgos, ni exponemos a nuestros hijos a riesgos parecidos—no si estamos conscientes de ellos.


CASTIGO FÍSICO – Las verdades

Los efectos duraderos

La investigación actual en las áreas de salud mental y desarrollo infantil, apoya la teoría de que los actos violentos en contra de un niño, sin importar qué tan breves y leves sean, equivalen a exponer al niño a una toxina. La exposición repetida a esa toxina tiene un efecto acumulativo y duradero. Hasta cierto punto, esto es algo que podemos comprobar por experiencia personal. La mayoría de nosotros, tendríamos que reconocer que los recuerdos más vívidos y desagradables de nuestra niñez son los de haber sido maltratados por nuestros padres. Hay personas cuyos recuerdos de tales incidentes son tan perturbadores, que pretenden que fueron ordinarios y hasta graciosos. Notará usted que sonríen al describir la manera en que fueron castigados. Es vergüenza, no placer, lo que les hace sonreír. Como protección contra el dolor actual, tienen que disfrazar el recuerdo de sentimientos pasados.

Algunos padres, urgidos de justificar sus acciones, alegarán: “Es tarea nuestra detener a un niño que está a punto de hacer algo peligroso — tocar una estufa o salir corriendo a la calle — y darle un buen manotazo para que no olvide nuestras advertencias sobre los peligros en la vida”. De ser válidos tales argumentos, al ir los niños aprendiendo sus lecciones, las tundas serían cada vez menos frecuentes. Pero esto no es lo que usualmente sucede. Debido a que el comportamiento de los niños que son golpeados tiende a empeorar, el castigo físico tiende a aumentar tanto en frecuencia como en intensidad. De hecho, ser golpeados pone a los niños en un estado de intensa confusión, haciendo difícil que aprendan las lecciones que los adultos afirman estar tratando de enseñarles. Los padres que acostumbran dar un “buen manotazo”, no le están enseñando a sus niños que las estufas calientes y la calle son peligrosas. Lo que sí les enseñan, es que los adultos de quienes dependen son peligrosos. Ésta es una mala lección.

Pérdida de la confianza

El objetivo principal de un bebé es sobrevivir. El miedo a caer y a los ruidos fuertes, como la necesidad de amamantar, no son reacciones aprendidas. Al nacer se traen consigo y funcionando plenamente. Ya inmediatamente después de nacer, el sonido de la voz de mamá, la calidez y delicadeza de su tacto, el olor de su cuerpo, el sabor de su leche – todas ellas experiencias cruciales – le informan al bebé sobre su mundo y lo van preparando para todo lo que viene. La confianza es elemental y debe ser establecida temprano. Pero para desgracia de muchos, tal confianza se destruye temprano. El descuido, el trato rudo, las amenazas, los gritos, los golpes y el mal trato – todo iniciado más temprano en las vidas de los niños de lo que queremos reconocer – son las causas principales de esa destrucción.

A través de los años, hemos recopilado una lista de sinónimos usados para referirse al castigo físico contra los niños. La lista sigue creciendo. No creo que en el idioma inglés exista otro acto con tantos nombres. A mí me parece clara la razón de esto. Las personas que golpean a los niños sienten necesidad de trivializar y minimizar la acción, hasta el grado de hacerla sonar graciosa. Con este fin, han creado un lenguaje especial para el tema. Constantemente adaptan tal lenguaje, como si fuera posible endulzar la violencia contra los niños, simplemente con inventarle nombres novedosos, creativos y chistosos.

Mientras tanto, ¿qué sucede en la vida interna e invisible del niño maltratado? Este niño, como aquel al que se le niega alimento, cariño y reposo adecuados, cada vez puede menos considerar a su progenitor como una fuente de amor y seguridad. En vista de tal traición, inevitablemente la relación adulto-niño se ve dañada y como consecuencia, ese niño no llega a madurar y desarrollarse de la mejor manera posible. Cuando se daña la confianza entre un niño y su adulto más cercano, también se daña la capacidad del niño para formar relaciones de confianza con otras personas, y los efectos pueden durar toda la vida.

Quienes fueron dañados de esta manera, tienden a ver todas las relaciones como transacciones a negociar, como tratos que se ganan o se pierden. Pasan la vida con la guardia en alto. Ven la honestidad y confianza de otros como debilidades que hay que explotar, exactamente como se le hizo a ellos. Tienden a ver el mundo como una extensión de lo que fue su vida temprana en casa – un medio ambiente peligroso en el que la mejor defensa en contra de ser víctima, consistía en convertirse en verdugo.

Descuido y permisividad

Quienes defienden el castigo físico contra los niños, afirman que las únicas opciones del adulto son dar tundas o no hacer nada. Esto es falso. La permisividad es tan imprudente y contraproducente como los golpes. Un adulto sabio establece un medio ambiente seguro, límites apropiados y reglas razonables. Modela él mismo los comportamientos que espera del niño y exhorta, al mismo tiempo que cultiva, la inclinación natural del niño a imitar y cooperar. Este método requiere más destreza y paciencia que pegar, pero funciona. Fortalece el vínculo de confianza entre el niño y sus padres, entre aprendiz y maestro.

Así se le prepara para las lecciones más desafiantes que vendrán adelante.

Abuso conyugal y castigo físico

En la gran mayoría de los casos, los cónyuges cuya relación incluye violencia, también son violentos contra sus niños. Tales personas seguramente fueron golpeadas en su niñez y probablemente presenciaron el castigo físico contra otros. Los cónyuges que golpean y los que son golpeados, al golpear a sus niños los están formando para que un día sean exactamente como ellos: golpeadores y víctimas. Estos niños aprenden, por el ejemplo de sus padres, que la manera de desahogar frustración, expresar desaprobación y ejercer autoridad, es golpeando a alguien más débil y pequeño. Ven este principio demostrado cada vez que sus padres llegan a los golpes, y también cuando son ellos quienes reciben castigos violentos. Aprenden que ya que sean lo suficiente grandes y fuertes, podrán controlar a otros por medio de amenazarles y lastimarles. Aprenden que es aceptable que esposos y esposas se maltraten, y que los niños sean maltratados por los adultos.

Ya que crecen, a los niños cuyas personalidades fueron formadas en hogares violentos, se les hace muy difícil librarse de los comportamientos que presenciaron y padecieron. Las técnicas que utilizarán en su vida familiar, serán las mismas deficientes que aprendieron de sus padres, y es más probable que perpetúen el ciclo de abuso con sus propios e inocentes niños.

A medida que desaparezca el castigo físico de la vida familiar, otras formas de violencia doméstica también desaparecerãn.

Intensificación de los castigos físicos

Las lesiones y muertes de niños a manos de quienes les crían, a menudo son consecuencia del castigo físico. Los responsables de los más horrendos actos contra niños, típicamente reportan que fue el mal comportamiento del niño lo que provocó el castigo, pero que no era su intención causarle daño. “Fue accidente”, es la coartada para toda ocasión utilizada por el abusador. Muchas muertes de bebés y niños pequeños atribuidas a accidentes, como caída de la cuna o de una escalera, o ahogamiento en una tina de baño porque el adulto estaba ocupado hablando por teléfono, de conocerse la verdad, serían clasificadas como homicidios. A veces, hasta se culpa a la víctima por los daños sufridos, por ejemplo: “se le hacen moretones fácilmente”, “tiene los huesos muy blandos”, “le pasan muchos accidentes”, “ella se lo pidió”, o “no sabe estar quieto”. Algunos defensores del castigo físico aconsejan que para hacerlo correctamente, se debe aplicar metódica y astutamente. “Nunca le pegues cuando estés enojado”, recomiendan. El mensaje aquí es que es aceptable lastimar a alguien, siempre y cuando se haga con calma. (Los sádicos, con entusiasmo avalan esta fórmula.) Pero es muy poco probable que alguien que es abusado – ya sea niño o adulto – pueda notar o importarle la actitud mental de su abusador. Muchos golpeadores se acostumbran a golpear porque hacerlo les otorga un escape instantáneo para su frustración y coraje – no porque hayan encontrado que el castigo físico sea una manera efectiva de mejorar el comportamiento del niño. Y debido a que por naturaleza, los actos de violencia tienden a intensificarse entre más se cometen, no hay una forma sin riesgo para golpear a un niño.

Castigo físico y abuso sexual

Los niños que son golpeados aprenden que sus cuerpos no les pertenecen. Los golpes les van enseñando que aun sus áreas sexuales están a disposición de los adultos. El niño que es subyugado a golpes el lunes, probablemente no podrá decir no a un depravado sexual el martes. Es hora que quienes golpean a sus niños entiendan – no importa qué sea lo que crean estar logrando con golpes – que con ello los están condicionando a ser presa fácil de abusadores sexuales.

Las nalgadas y el desarrollo sexual

Desde hace mucho tiempo, la ciencia médica ha reconocido y documentado con detalle el hecho de que el ser golpeado en las nalgas puede estimular sensaciones sexuales. Los niños en especial, son susceptibles a esto. La trágica consecuencia para muchos niños que han sido castigados con nalgadas, es que forman una conexión entre el dolor, la humillación y una sensación sexual que perdura por el resto de sus vidas. En su libro Slaughter of the Innocents (La matanza de los inocentes), David Bakan escribe:

“… Las nalgas son un punto clave para la inducción de dolor en un niño. Estamos familiarizados con el argumento de que son un lugar sin riesgos para dar golpes. Sin embargo, el área anal es también la mayor región erótica, precisamente en la etapa cuando es probable que un niño sea golpeado en ella. De tal manera que es un camino seguro para desarrollar una sexualidad perturbada en la edad adulta…” 1971 (p.113)

Las industrias de pornografía y prostitución hacen gran negocio alimentando los gustos de incontables individuos desafortunados cuyo desarrollo sexual fue corrompido por el castigo físico durante su niñez. Aun si dejáramos de lado otras razones, esta sola debería ser suficiente para nunca azotar a un niño.

Los peligros físicos de golpear en las nalgas

Situado en lo profundo de la nalga está el nervio ciático; el más grande del cuerpo. Un fuerte golpe en la nalga, sobre todo si se utiliza un objeto duro, puede causar sangrado en el músculo que rodea al nervio ciático, y el riesgo de dañarlo y causar impedimento a la pierna.

Además de daño al nervio y al tejido blando, los golpes en las nalgas pueden ocasionar daño al hueso de la rabadilla (cóccix) o sacro. Esos golpes envían oleadas de fuerza hacia arriba por la espina dorsal y la posibilidad de causar compresión en los discos, o fracturas por compresión a los huesos vertebrales. Algunas personas, en su intento de justificar las palizas en las nalgas de los niños, aseguran que dios o la naturaleza creó esa parte de la anatomía para castigo físico. Tal justificación es descaradamente perversa. Ninguna parte del cuerpo humano fue creada para ser maltratada.

El peligro físico de pegar en las manos

Las manos de un niño son especialmente vulnerables debido a que los ligamentos, nervios, tendones y vasos sanguíneos están cerca de la piel y bajo ellos no hay tejido protector. Golpear las manos de los niños es especialmente peligroso para las placas de crecimiento de los huesos, porque de ser dañadas, pueden causar deformidad o mal funcionamiento. Los golpes en las manos de los niños también pueden ocasionar fracturas, dislocaciones y conllevar a una osteoartritis prematura.

Sacudimiento

Ser sacudido puede causar a un niño ceguera, desgarre de cuello, muerte cerebral, daño a la médula espinal y hasta la muerte.

El castigo físico en el hogar y el rendimiento en la escuela

Los maestros que son observadores, le dirán que los niños con más serios problemas de comportamiento son aquellos que provienen de hogares problemáticos. Para muchos de estos niños, la zona de guerra que representa su vida en el hogar, les sigue hasta la escuela. Esto los predispone para fracaso académico y deserción escolar. En su intento por erigir una barrera protectora contra su mundo incómodo y hostil, por naturaleza estos niños, buscan la compañía de otros con problemas similares. Las pandillas callejeras llegan a llenar el vacío del fracaso en casa y en la escuela. No nos debería sorprender que muchos jóvenes rechacen el mundo adulto en la misma medida en que sienten que ese mundo les ha rechazado. Ni nos debería sorprender que quienes durante su niñez han sido blanco de violencia, la empiecen a impartir en cuanto sean capaces de hacerlo.

Algunos maestros trabajan incansablemente para disminuir la agresividad de los niños afectados por la violencia, aumentar la confianza que a estos niños les falta, y enfocar su energía hacia acciones positivas. Pero esta es una tarea enorme aun para los maestros más dedicados y mejor preparados. Requiere de recursos extraordinarios que no están disponibles para los sistemas de educación pública.

La deserción escolar, las adicciones y la delincuencia dejarían de ser problemas mayores que aquejan al país, si tan sólo fuera posible convencer a los padres y otros adultos de que dejen de criar a los niños con técnicas que hacen más probable convertirlos en seres antisociales y autodestructivos.

El castigo físico aumenta el riesgo de fumar, beber y usar drogas

Ser tratado a golpes es una experiencia humillante y degradante. El niño golpeado no sólo absorbe los golpes sino también el mensaje que estos llevan: “¡No vales nada y te desprecio!” Este mensaje tiene una influencia muy poderosa sobre el desarrollo de la personalidad de un niño. Le inculca un odio a si mismo. Tarde o temprano, todo niño se ve ante la oportunidad de probar substancias que prometen un alivio instantáneo contra el sentirse despreciable y rechazado. Por todas partes vemos personas automedicándose para intentar sentirse bien. Es difícil convencer a un niño que sufre de que tomar, inhalar o inyectarse algo, sólo puede aliviar el dolor de manera breve, y que al final lo hará más grande porque las substancias crean problemas adicionales serios.

Castigo físico y comportamiento criminal

Todos conocemos la lista de males sociales que se cree son la causa del comportamiento criminal violento: pobreza, discriminación, desintegración familiar, drogas, pandillas y fácil acceso a armas. Es claro que cada uno de los factores de esa lista contribuye al índice de criminalidad y violencia. No obstante, existe un ingrediente clave que rara vez se toma en cuenta: el castigo físico. En 1940, los investigadores Sheldon and Eleanor Glueck iniciaron un reconocido estudio de jóvenes delincuentes y no delincuentes. En él descubrieron que ciertas influencias de la niñez ocasionan que los niños desarrollen comportamientos antisociales y violentos. Con su estudio demostraron que en niños, las primeras señas de delincuencia a menudo aparecen desde la edad de tres años – mucho antes de que esos niños entraran en contacto con influencias fuera del hogar. Los Glueck mostraron que aquellos padres que no pueden lidiar con sus hijos con calma, paciencia y cariño, y en cambio se valen del castigo físico, tienden a crear niños agresivos. Entre más temprano y grave sea el maltrato que se le da a un niño, peor es el resultado.

Los Gluecks también encontraron que la incidencia más baja de comportamiento antisocial se da en niños que desde la infancia son criados en familias protectoras, conscientes y no violentas. En vista de ello, el mensaje para padres y madres sería simple: si usted quiere hacer todo lo posible para evitar que su niño sea algún día habitante de una prisión, guíelo con delicadeza y paciencia. En la crianza de su niño, evite humillarlo, gritarle, ignorarlo, amenazarlo, insultarlo, abusarle y pegarle.

El castigo físico y los prejuicios

El castigo físico llena a los niños de coraje y una urgencia por vengarse. Pero tal venganza casi nunca se ejerce directamente. Por regla general, aun los niños más seriamente maltratados, no se desquitan con quienes les lastimaron. En cambio, es más probable que encuentren descanso en fantasías donde puedan desahogar su coraje contra adversarios inventados. A veces, actos de agresión y de crueldad contra hermanos más pequeños o mascotas, sirven a este propósito de venganza. Mucho del entretenimiento que se le vende a los jóvenes explota esta sed de cobrarse por las heridas sufridas.

Al crecer esos niños y dejarse influenciar por los prejuicios de la sociedad, su coraje puede entonces ser canalizado hacia grupos de personas utilizadas como chivos expiatorios de la sociedad. Los cultos de odio y las facciones y sectas políticas extremistas los llaman con los brazos abiertos, ofreciéndoles la oportunidad de convertir las fantasías en realidad. En toda generación, más de algunos aprovechan esta oferta.

Castigo físico y desarrollo cerebral

Durante la infancia temprana, el cerebro se desarrolla con mayor rapidez que cualquier otro órgano en el cuerpo. A los 5 años de edad, el cerebro alcanza cerca del 90 por ciento de su peso adulto, y para los 7, su tamaño completo. Esto hace a la niñez temprana una etapa crucial para el desarrollo cerebral.

El estrés causado por dolor y temor a los golpes, puede afectar de manera negativa el desarrollo y funcionamiento del cerebro del niño. Es precisamente durante este período de gran plasticidad y vulnerabilidad cuando muchos niños son víctimas de castigo físico. El efecto de esto puede ser un descarrilamiento del crecimiento natural y saludable del cerebro; resultando en anormalidades irreversibles para toda la vida.

De acuerdo al investigador Dr. Martin Teicher, de McLean Hospital en Massachusetts, “Sabemos que un animal expuesto al estrés y descuido en su vida temprana, desarrolla un cerebro condicionado para vivir con temor, ansiedad y estrés. Creemos que lo mismo sucede a los humanos”. (Tomado del artículo “El abuso infantil causa cambios en el desarrollo cerebral”, Yahoo! News, 29 de dic. de 2000.)

En un artículo de Teicher titulado, “La neurobiología del abuso infantil”, aparecido en Scientific America, en marzo de 2002, él escribió: ” … Nuevas reexaminaciones de imágenes del cerebro y otros experimentos muestran que el abuso infantil puede causar daño permanente a la estructura neuronal y funcionamiento del cerebro en desarrollo. Tan terrible resultado sugiere que se debe hacer un mayor esfuerzo para prevenir el abuso infantil y el descuido, antes de que ocasionen daños irreparables a millones de víctimas de tierna edad (p.70) … La sociedad cosecha lo que siembra, según la manera en que cría a los niños … (p.75)”.

Ver http://www.nospank.net/mteicher.htm

Ningún padre responsable pondría en peligro el desarrollo cerebral de su niño; sin embargo, es precisamente lo que hace sin saberlo, quien castiga con golpes.

El castigo físico en las escuelas

En los Estados Unidos, el castigo físico disciplinario típicamente consiste en azotar las nalgas con un palo o tabla plana en forma de remo. Al momento de escribir esto, tal práctica es legal en 20 estados. Hay que entender que el uso de la tabla no es el único método para causar dolor. Por ejemplo, el ejercicio forzado y negar a un niño permiso para ir a usar el baño, son formas comunes de castigos dolorosos. Pero las palizas con tabla, por ser específicamente recomendadas y arbitrarias, sirven como fachada para encubrir formas menos obvias de trato abusivo.

Quienes utilizan y quienes defienden su uso, alegan que el castigo físico es para bien de los estudiantes y el buen funcionamiento de la escuela. Si esto fuera cierto, las escuelas donde más se utilizan los castigos, también serían las de mayor rendimiento académico. Los estudiantes sistemáticamente azotados serían los mejor comportados. Además, en las universidades, a los futuros profesores se les enseñaría a disciplinar a palos. Pero de hecho, los sistemas escolares con los más altos niveles de castigo físico, también tienen los más bajos niveles académicos; los estudiantes que han sido más azotados, también son los más problemáticos y difíciles de controlar, y en todo Estados Unidos, no hay ni una universidad donde a los futuros instructores se les den clases sobre la mejor manera de azotar a las personas. La investigación documentada muestra correlación entre el castigo físico en la escuela y ciertos efectos sociales negativos. Los estados con los índices más altos de castigo físico en sus escuelas, también tienen los índices más bajos de graduación, los índices más altos de embarazo adolescente, los índices más altos de encarcelamiento, y los índices más altos de asesinatos. “Correlation between high rates of corporal punishment in public schools and social pathologies”, (2002) (“La correlación entre los altos niveles de castigo físico en las escuelas públicas y las patologías sociales”, 2002.)

El uso del castigo físico en las escuelas también tiene un efecto desmoralizador en los maestros que no aprueban su uso, ya que les es difícil trabajar al lado de golpeadores. Sobrevivir en tal ambiente, requiere que guarden silencio sobre lo que tienen que presenciar; y saben que los golpeadores se sienten amenazados tan sólo por su presencia. No es raro que una escuela donde se utilizan las palizas, se denigre al grado de convertirse en nada más que un refugio atractivo para profesores incompetentes. Algunos de ellos, demasiado peligrosos como para confiarles el cuidado de niños. Los profesores que favorecen un estilo basado en controlar a la fuerza, incluyendo los castigos físicos, a veces llegan a cargos de autoridad desde donde imponen su mal ejemplo a todos los que están bajo su control e influencia. Un profesor relata su experiencia de cuando solicitó empleo en un lugar así:

“La entrevista se inició con la pregunta del director sobre qué opinaba yo del castigo físico. Yo contesté que no estaba de acuerdo; que yo no podría aplicarlo. Él me dijo: ‘Entonces, si eso es lo que piensas, aquí no nos sirves de nada’. Y ese fue el fin de la entrevista”.

El castigo físico en las escuelas ha desaparecido en casi todos los países desarrollados. Ningún país europeo lo permite, y su abolición se está propagando con rapidez entre los países en desarrollo. Prácticamente, en ningún lugar existe un movimiento dentro del gobierno o entre educadores para revertir la tendencia y regresar a los métodos viejos. Que se sepa, solamente un país revocó temporalmente la prohibición de azotar estudiantes: Alemania durante el régimen nazi. Mientras tanto, cada año, un cuarto de millón de palizas son propinadas a estudiantes en escuelas de Estados Unidos. En este sitio, se pueden observar los daños típicos que resultan del castigo físico en esas escuelas: http://www.nospank.net/violatn.htm

¿Qué deben hacer los padres conscientes y responsables en cuanto al castigo físico en las escuelas? Si usted supiera que un autobús escolar tiene llantas lisas y frenos defectuosos, no dejaría a su niño ir en ese autobús, y reclamaría que las autoridades escolares de inmediato corrigieran el problema. Si supiera que los conductos de ventilación de la escuela están contaminados de asbestos, y los salones de clase pintados con pintura a base de plomo, sacaría a su niño de la escuela y avisaría sobre el peligro a otros padres de familia. Con el castigo físico no debería ser diferente. Es algo muy peligroso y las personas conscientes de la comunidad deben unirse para combatirlo.


LO QUE DICEN LOS EXPERTOS

“Si en verdad queremos un mundo pacífico y compasivo, necesitamos construir comunidades de confianza donde a todos los niños se les respeta, donde el hogar y la escuela son lugares para estar seguros, y donde la disciplina se imparte con el ejemplo”.
Desmond M. Tutu, Arzobispo Emérito, Iniciativa Mundial para Poner Fin al Castigo Físico Contra los Niños, 2006. Ver http://www.nospank.net/globalreport.pdf

“El alegato de que los castigos ligeros (manotazos o bofetadas) no tienen un efecto perjudicial es todavía muy difundido, porque desde muy temprano recibimos tal mensaje a través de nuestros padres, quienes a su vez lo adquirieron de los suyos. Desafortunadamente, el daño más grande que causa es precisamente la enorme difusión de esta creencia. El resultado es que cada nueva generación se ve sujeta a los trágicos efectos de la llamada ‘corrección física’ . . . La crueldad física y la humillación emocional no sólo dejan sus marcas en el niño, sino que también imponen una huella funesta al futuro de nuestra sociedad. Por lo mismo, la información sobre los efectos de la llamada ‘tunda educativa’ debería ser componente integral de clases para todas las madres que esperan un bebé, y de la consejería para padres y madres”.
Alice Miller, Extracto de: “Every Smack is a Humiliation”, 1998. Ver http://www.nospank.net/miller3.htm

“Una sociedad con poco o nada de castigo físico contra los niños, tiende a producir menos individuos enajenados, deprimidos o suicidas, y menos matrimonios violentos. Los posibles beneficios para la sociedad en su conjunto, son grandes también. Incluyendo menos niveles de crimen-especialmente crímenes violentos-aumento de la productividad económica, y menos gasto para controlar o tratar el crimen y las enfermedades mentales… Una sociedad que cría a sus niños con bondad y sin métodos violentos, es más probable que sea menos violenta, más saludable y más rica”.
Murray Straus, Co-Director de Family Research Laboratory en la Universidad de New Hampshire. Cita de “A Society without Corporal Punishment”. Ver http://www.nospank.net/straus5.htm.

“Los más positivos cambios sociales ocurridos en el mundo, han venido después de mejoras masivas en la manera que los niños son tratados”.
Robin Grille, autor de Parenting for a Peaceful World, 2005.

“Los niños nunca deberían recibir menos protección que los adultos… debemos poner fin a las justificaciones que usan los adultos para tratar con violencia a los niños; ya sea que se acepte esta como ‘tradición’, o se disfrace como ‘disciplina'”.
Paulo Sergio Pinheiro, Miembro de la Sub-Comisión de la ONU para la promoción y protección de los derechos humanos, Génova, 2006.

“Nunca he aceptado la máxima de ‘sin vara, se echa perder al niño’… Estoy convencido que los padres violentos producen hijos violentos… Los niños no necesitan golpes. Lo que necesitan es amor y elogio. Necesitan padres a quienes puedan ver con respeto en vez de temor. Pero sobre todo, necesitan del ejemplo”.
Gordon B. Hinckley, Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, Conferencia General, octubre de 1994.

“Toda forma de castigo corporal o tunda representa un ataque violento en contra de la integridad de un ser humano. Los efectos permanecen con la víctima para siempre y se convierten en una parte imperdonable de su persona – una inmensa frustración, que resultará en hostilidad, y que buscará expresarse más tarde en la vida a través de actos violentos contra otros. Entre más pronto entendamos que las únicas maneras apropiadas de dirigirse las a los niños es con amor y delicadeza, mejor. En especial los niños, aprenden a ser como el tipo de persona que les trató. Esto es algo que debería ser bien entendido por todos los que tienen niños a su cargo”.
Ashley Montagu, Antropóloga, 1989. Extracto de correspondencia personal. Ver http://www.nospank.net/montagu.htm

“El castigo físico contra los niños realmente interfiere con el proceso de aprendizaje y con su desarrollo óptimo como adultos socialmente responsables. Creemos que es importante que los trabajadores de salud pública, profesores y otros a quienes concierne la salud física y emocional de niños y jóvenes, apoyen la adopción de métodos alternativos para enseñar el autocontrol y comportamiento responsable en niños y adolescentes”.
Daniel F. Whiteside, Subdirector General de Servicios de Salud del Departmento de Salud y Servicios Humanos durante la presidencia de Ronald Reagan. Tomado de su correspondencia personal, 1990.

“Cuando nuestros padres fundadores incluyeron en nuestras leyes básicas la protección contra el castigo cruel e inusual para todos, incluidos disidentes y criminales, no habían sido convencidos por la evidencia–ni científica ni de otra índole–que tales castigos no funcionan. Agregaron la enmienda por consideraciones éticas. Valoraban más un clima de libertad, que la seguridad de gobernar a una población de mentalidad forzosamente uniforme. Con el correr de los años, aquellos orgullosos anhelos lentamente van llegando a ser realidad. Excepto para los niños. Lo que nos lleva a nuestra pregunta original: ¿Cómo es posible que las normas de ética no incluyan a ciertos miembros de la sociedad”?
Adah Maurer, “Psychodynamics of the Punisher”, Watman Educational Services, 1974. Verwww.nospank.net/maurer2.htm

“Las medidads punitivas, ya sea a manos de la policía, los profesores, un cónyuge o los padres, tienen efectos bien conocidos: (1) escape – las escuelas tienen nombre para esto: irse de pinta, (2) contraataque – vandalismo en la escuela o ataques contra profesores, (3) desmotivación – una indiferencia sombría. Entre más violento es el castigo, más serias son sus repercusiones”.
B. F. Skinner, Ph.D., autor, profesor de sicología en Harvard. Extracto de correspondencia personal, 1983.

“El castigo corporal entrena a los niños para que acepten y toleren la agresión. Es un factor que resalta entre las causas primarias de la agresividad de adolescentes y adultos, sobre todo aquellas manifestaciones representadas en delincuencia y criminalidad”.
Philip Greven, Profesor de historia en la Universidad de Rutgers. Extracto de PART IV CONSEQUENCES, subtítulo: “Aggression and Delinquency”, en Spare the Child: The Religious Roots of Punishment and the Psychological Impact of Physical Abuse, 1990 (pág.193).

“Yo siempre he abogado por la total abolición del castigo físico, y creo que su conexión con la pornografía que es tan orientada, tiene sus raíces en nuestra tradición de golpear a los niños”.
Gordon Moyes, D. D., Pastor, Uniting Church, Superintendent of the Wesley Central Mission, Sydney, Australia. Extraído de su correspondencia personal, 1980.

ral se basa en acomodar algunos pasajes aislados del libro Proverbios. Utilizando el mismo método de lectura selectiva de las escrituras, uno también podría citar la Biblia para justificar la esclavitud, el adulterio, la poligamia, el incesto, la opresión de las mujeres, la pena de muerte para quienes comen cerdo, y el infanticidio. La brutal y vengativa práctica del castigo corporal no es compatible con las lecciones esenciales del Nuevo Testamento que promueven amor, perdón y un respeto a la santidad y dignidad de los niños, y que categóricamente rechazan la violencia y la venganza como caminos para solucionar problemas humanos. ¿Azotaría Jesús a un niño? ¡JAMAS!”

Reverendo Thomas E. Sagendorf, United Methodist Clergy (Retirado), Hamilton, Indiana. Correspondencia personal, 2006.

“Los investigadores también han encontrado que los niños que son golpeados muestran niveles más altos de agresión y delincuencia en la niñez, que los que no fueron golpeados. En su edad adulta, están más propensos a sufrir depresión, a enajenarse, a utilizar la violencia contra su cónyuge, y terminar en niveles económicos y profesionales inferiores. Nada de esto es lo que desearíamos para nuestros hijos”.
Dr. Alvin Poussaint, Profesor de Psiquiatría, Escuela de Medicina de Harvard. Ver, ‘Spanking Strikes Out'”, 1999.

“El causar dolor o incomodidad, por más leve que sea, no es una manera apropiada de comunicarse con los niños”.
Asociación Médica Americana, Casa de Delegados, 1985.

“Mientras que al niño se le enseñe no con amor, sino con amenazas; mientras que la humanidad no viva bajo la justicia, sino bajo la fuerza. Mientras que al niño se le controle con las amenazas del educador y la vara de su padre, la humanidad seguirá siendo dominada con el garrote de la policía, por el miedo a la prisión, y por el temor a las invasiones de ejércitos y marinas”.
Dr. Boris Sidis, Ph.D., en “A lecture on the abuse of the fear instinct in early education” en Journal of Abnormal Psychology, 1919.

“Una disciplina tiránica, produce carácter tiránico… Los azotes y todas las demás formas de castigos corporales y opresivos, no son la disciplina adecuada para educar a quienes deseamos formar como hombres sabios, buenos e inteligentes”.
John Locke, “Algunos pensamientos sobre la educación”, 1692.

“No te apresures a reprender a tu alumno, ya que esto opaca su talento y desanima su interés, pero en cambio amonéstale con delicadeza y estará dispuesto a corregir y feliz de ir adelante con amor y esperanza de aprender.. Sé el maestro que dice ‘En esto vas muy bien’. Porque te aseguro que no existe una piedra mejor para afilar el ingenio e inculcar amor por el aprendizaje, que el elogio . . . En mi opinión, el amor es más apropiado que el temor, y la delicadeza mejor que los golpes para criar a un hijo que ansía aprender”.
Roger Ascham, Tutor de la reina Elizabeth I, del libro The Scholemaster, publicado en 1570.

“A los niños se les debe guiar hacia prácticas honorables por medio de la motivación y el razonamiento, y ciertamente no por medio de golpes y mal trato”.
Plutarco, c. 45 -120 e.c., “La Educación de los Niños”, Vol. I, Moralia, Antigua Grecia.

“porque es cosa fea y de esclavos… el acto de azotar trae consigo muchas veces a causa del dolor y miedo cosas feas de decirse, que después causan rubor: la cual vergüenza quebranta y abate al alma, inspirándole hastío y tedio a la misma luz… No me detendré mucho en esto: demasiado es lo que se deja entender”.
Quintiliano, c. 90 e.c., Instituciones Oratorias, Antigua Roma.


PREGUNTAS Y RESPUESTAS

P: ¿Qué es lo que tienen en común todos los delincuentes juveniles?
R: Fueron criados por adultos que les golpeaban.

P: ¿Cuál es un factor común en las infancias de Hitler, Stalin, Pol Pot, Sadam Husein y Charles Manson?
R: Cada uno de ellos fue castigado física, severa e implacablemente.

P: ¿Qué es lo que tienen en común casi todos los prisioneros con pena de muerte?
R: Muchas golpizas en su niñez.

P: ¿Qué tienen en común los violadores, los pirómanos, terroristas, torturadores, asesinos en serie, asesinos en masa, bombarderos suicidas, secuestradores, los francotiradores, los asesinos, los asaltantes, los vándalos, los cónyuges violentos y los acechadores?
R: Una crianza violenta.

P: ¿Qué niño está destinado a nunca buscar la compañía de criminales?
R: El que ha sido criado sin golpes en una familia cariñosa, atenta y comprensiva..

P: ¿Qué se necesita para convertir un dulce cachorro, en un perro bravo y desconfiado?
R: Restringir su movimiento y golpearlo a menudo.


CÓMO PUEDE USTED AYUDAR

En su comunidad hay personas que nunca han oído sobre las ideas presentadas en esta publicación. ¿No cree usted que ya es hora que las escuchen?

Le invitamos a convertirse en miembro activo de nuestra campaña para divulgar la idea de que un mundo seguro y sin violencia, empieza en el hogar y con un niño a la vez. La evidencia es clara: un trato delicado, paciente y cariñoso es la ‘fórmula mágica’ que los encaminará hacia una vida de rectitud. Debido a que los niños se comportan según como son tratados y aprenden con el ejemplo, tenemos la responsabilidad de exponerlos al mejor trato y al mejor ejemplo. De tal forma que cuando sean adultos, con sus propios niños perpetúen las nuevas medidas, y estas pasen de generación en generación. Así de sencillo.

Al principio, muchas personas responden con escepticismo ante la evidencia en contra del castigo físico. Algunas de plano la rechazan. Otras se niegan a considerarla o hasta se enojan porque esta información les despierta sentimientos reprimidos. No se deje desanimar por ello. Hay muchas personas que desean entender por qué los viejos métodos para socializar a los niños no funcionan. Y hay quienes ya están criando a sus niños sin violencia, pero necesitan que se les recuerde que están haciendo lo correcto.

Tenemos confianza en que un día no muy lejano, la humanidad civilizada mirará hacia atrás con asombro y pena, porque alguna vez hubo gente que creía que golpear niños era por su propio bien.

Al ir a prensa esta publicación, hay 31 naciones que han modernizado sus leyes de manera que la protección estatutaria contra asalto y agresión incluye a todas las personas, sin importar la edad. Prudentemente, por fin han negado una laguna legal a los golpeadores. Esta es una lista de esas naciones con sus respectivas fechas de reforma: Suecia – 1979, Finlandia – 1983, Noruega – 1987, Austria – 1989, Chipre – 1994, Italia -1996, Dinamarca – 1997, Letonia – 1998, Croacia – 1999, Bulgaria – 2000, Alemania – 2000, Israel – 2000, Islandia – 2003, Ucrania – 2004, Rumanía – 2004, Hungría – 2005, Grecia – 2006, Países Bajos – 2007, Nueva Zelanda – 2007, Portugal – 2007, Uruguay – 2007, Venezuela – 2007, Chile – 2007, España – 2007, Costa Rica – 2008, República de Moldavia – 2009, Luxemburgo – 2009, Liechtenstein – 2010, Túnez – 2010, Polonia – 2010, Kenia – 2010, ¡Y la lista sigue creciendo!

QUOTED FROM: http://www.nospank.net/main.htm#pt2007

SITE: http://www.nospank.net/hc2011.htm


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