Mariela Eula @ Psicoanálisis

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Las glotonerías del Superyó

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“Que el cuerpo es un objeto, bien lo sabe el psicoanálisis desde sus orígenes. Un objeto al que se puede amar, odiar, manipular, comprar, vender, cuidar, corromper, profanar, destruir, tanto si se trata del propio como del ajeno. La obsesión por el cuerpo se ha vuelto epidémica en el microclima de Silicon Valley (que en ocasiones merecería escribirse “Sillycon”, con “silly” de “tonto”). El último grito de la moda allí es el ayuno. Jack Dorsey, creador de Twitter y su actual CEO, no come ni bebe durante 22 horas al día, reservándose su pequeña dosis de calorías para la hora de la cena. Según él y muchos otros partidarios de este método, el ayuno es un extraordinario estimulante de la productividad, puesto que aumenta de manera asombrosa la capacidad de concentración y la energía de trabajo. Sus promotores se han vuelto adictos a los efectos euforizantes causados por los cuerpos cetónicos, sustancias que el organismo produce en situaciones de ayuno prolongado y que proporcionan una fuente energética excepcional al cerebro y al corazón.
¿Por qué limitarse a los dispositivos externos si el cuerpo es uno más, perfectamente manipulable de forma digital? A esto se lo denomina “biohacking”, y consiste en un conjunto de técnicas que combinan la bioingeniería y el tratamiento de datos obtenidos por medio del rastreo de ciertas variables orgánicas. El cuerpo no solo es nuestro templo personal, sino un aparato más para ser optimizado desde el punto de vista de la salud, pero sobretodo para extremar su capacidad productiva. La explotación de la fuerza de trabajo (ese concepto que algunos creen obsoleto) redobla toda su vigencia en la propuesta de auto-explotación con el fin de lograr un incremento fantástico del rendimiento. Dado que el término “fast” significa en inglés tanto “ayuno” como “rápido, veloz”, no es muy difícil descubrir una interesante variación de la ferocidad del superyo. La velocidad es un valor supremo para los profetas de las tecnologías. Es interesante conocer las nuevas modalidades de goce que salen de las cabezas pensantes de Silicon Valley. Uno puede privarse de comida y paradójicamente alimentar la glotonería del superyo. No hay duda de que esta gente tiene un verdadero talento para la lógica lacaniana, y nos aporta una novedad clínica. Ahora sabemos que comiendo nada no solo se consigue una anorexia. También podemos obtener un trabajador de alta competición.”

Gustavo Dessal

 

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