Mariela Eula @ Psicoanálisis

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Freud reconocia la complejidad del Superyó:“no es una abstracción, es una constelación estructural”. El Superyó es una multitud de voces, miradas, personajes significativos. Es la internalización de deseos y tabúes, anhelos y prohibiciones. Día a día va haciéndose cargo del “mundo externo” y de los valores de la cultura. El niño y el adulto necesitan ser amados por su Superyó, como también necesitan ser amados por las personas de su entorno .El Superyó “alberga la consciencia moral, la autoobservación y el ideal del Yo” (Freud,1932). Emite juicios. La piel tiene una facultad natural para distinguir entre frío y caliente. Pero el Superyó distingue entre “bueno” y “malo” sin la ayuda de ninguna facultad innata. El niño se somete al dictamen de aquel que lo socorre en su desamparo. El Superyó es y no es heredero del complejo de Edipo. Lo es porque comenzó esperando amor de las figuras parentales y así se constituyó como instancia intrapsíquica. Y no lo es porque hereda también de múltiples figuras. Congelar el Superyó a los cinco años, como congelar la constitución subjetiva, es ignorar que la historia identificatoria continúa a lo largo de toda la vida.Una serie de acontecimientos le dieron al Superyó una dinámica centrífuga. Y un trabajo de simbolización lo despersonalizó al alejarlo de los objetos parentales. El Superyó es transgeneracional.Las aspiraciones acerca de lo que se debe ser y tener (ideal del yo), así como las consignas acerca de lo no se debe hacer (consciencia moral), están conformadas por las aspiraciones de padres y sustitutos propuestos por la cultura.

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iWoman Global Awards 2020. Nominee: Mariela Eula.

Nari Shakti es un certamen que cuenta con el apoyo del gobierno de India, y a parte de tener el objetivo de celebrar y visibilizar a las mujeres, está alineado con la iniciativa Cinnamon, una plataforma que lucha por la igualdad de raza y el fin de la discriminación por color, un tema de gran repercusión en India.
 
Iwoman global awards es una plataforma que recoge todos los certámenes de entrega de premios que ocurren al mismo tiempo en diferentes países del mundo.
 
Desde Iwoman, nuestra finalidad es celebrar a mujeres de todo el mundo mediante este reconocimiento global, por lo que en 2020 esta entrega de premios se hará de manera global, con un único certamen que conectará mujeres de todo el mundo, con una participación de más de 15 países.
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IAWARDS

Psicoanálisis, culpa, y abuso.

” (…) durante años los psicoanalistas hemos contraído una enorme deuda respecto a ciertas situaciones de abuso. Hemos planteado durante demasiado tiempo luna teoría endógena fantasmática respecto a una realidad traumática abusiva en la infancia, o con mujeres golpeadas… Más aún, la teoría con la que nos manejamos mucho tiempo fue la teoría de que el sujeto construye un destino y encuentra aquello que estaba marcado en su inconsciente, una suerte de predeterminismo ya que en lugar de estar marcado por los astros, estaba marcado por el inconsciente. De esta manera fue pensada, incluso, por el psicoanálisis, la neurosis de destino no como aquello que el sujeto teoriza respecto a cómo se le produjo o porqué se produjo algo en su vida, como una teoría más digamos sobre lo real que le llega, sino como una forma de buscar un cierto destino a partir de un modo neurótico de concebir la vida; lo cual en algunos casos es indudable que se produce así, pero en una enorme cantidad de casos, se trata más bien de la restitución omnipotente de un control de lo azaroso que tiene que ver con la conservación en el interior del psicoanálisis de una fantasía omnipotente de que el conocimiento del inconsciente podía llegar incluso a birlar la muerte. Si hay algo impactante que ha producido esta concepción en el campo no sólo de las psicosomáticas sino de la producción general de la enfermedad orgánica – una suerte de Groddeckismo que retorna, un pan-psicoanalitismo que habita incluso la naturaleza – ha sido llegar a ver gente que se adjudicaba la responsabilidad de haber sido el gestor de su enfermedad… yo he visto cosas patéticas. Una paciente con un cáncer terminal diciéndole al analista “¿qué no vi doctor, qué no vi?”.  Algo realmente terrible, donde encima de tener el sujeto un padecimiento tan brutal se responsabilizaba a sí mismo, se culpabilizaba de no haberse analizado suficientemente.
Cuestiones muy importantes y que tienen que ver no sólo con un problema ético, con un problema humano, sino con una manera de concebir el funcionamiento psíquico. Por qué el psicoanálisis no ha podido pensar de otra manera una serie de temas podría ser encarado desde, en principio, dos vertientes. Por un lado,  el hecho de que indudablemente es imposible pensar el psicoanálisis si no es en el marco de la subjetividad de los seres humanos que lo juegan – tanto para teorizarlo como para practicarlo de uno y otro lado del diván. Sería imposible que Freud hubiera pensado la teoría si no fuera analizando al Hombre de las ratas, al Hombre de los lobos y a Hans. Sujetos atravesados por ciertas organizaciones, por ciertas estructuras, sujetos que hoy en parte serían distintos, y sin embargo, en lo fundamental, tendrían un funcionamiento psíquico regulado por los mismos principios. Yo digo, bromeando, que si a las histéricas de la época de Freud se les quedaba la pierna dura por desear inconcientemente al cuñado, esas mismas histéricas harían hoy colapsos narcisistas en caso de que el cuñado no les diera bolilla. Es indudable que el destino del deseo, respecto a los modos de pautación históricos, ha cambiado, pero eso no quiere decir que haya cambiado la motivación libidinal con la cual se produce la determinación que permite encontrar la causalidad psíquica.
Lo mismo ocurre con lo que decía antes del abuso. El hecho de que ya no podamos pensar el Edipo en los términos planteados en los comienzos del psicoanálisis, sostenidos en el drama  clásico, atravesado incluso por los grandes debates que ha habido al respecto, el debate Foucaultiano, por ejemplo, que pone en el centro la cuestión del poder –  lo cual no es algo que se pueda considerar sin embargo al margen del deseo, lo que varía es el tipo de deseo: del amoroso a la ambición de poder -, no significa sin embargo que el tema central, aquel que yo considero más revulsivo, la cuestión que Freud pone en el centro de la antropología, vale decir de una teoría de la humanización,  no siga estando vigente: ella remite a la prohibición del goce intergeneracional, a la prohibición del intercambio sexual intergeneracional. Sin embargo, sólo a partir de la última parte del siglo XX el psicoanálisis ha podido invertir la causalidad edípica, entendiendo por ello la función del otro  adulto que introduce precozmente formas de representación y formas de excitación para los cuales el niño no está preparado, parasitando sexualmente al niño en el marco de una impreparación que lo lanza a un deseo para el cual se encuentra prematurado.
Es indudable esto: el psicoanálisis hizo un aporte extraordinario con este descubrimiento que ha marcado a la humanidad: el descubrimiento no sólo de la sexualidad infantil sino del deseo intergeneracional. El gran aporte está relacionado con esta cuestión que tiene que ver con el deseo intergeneracional y con el hecho de que el descubrimiento capital del Edipo es el descubrimiento de la prohibición del goce intergeneracional y en particular, si uno invierte los términos – siguiendo con esta idea antes expresada respecto a la inversión de la causalidad edípica, como surgida del deseo del adulto que revierte sobre el niño y no endogenamente del niño –  con la prohibición de la apropiación del cuerpo del niño como lugar de goce del adulto. Que esto se haya llamado “Ley del Padre”, a partir de Lacan, o Nombre del Padre, Metáfora Paterna, tiene una virtud y conlleva un problema. La virtud que tiene es que propone dar a la prohibición  un carácter terciario. El obstáculo que acarrea es el hecho de estar marcado por la forma de subjetividad de la familia patriarcal del siglo XX., con la confusión consiguiente entre Ley y Autoridad, y en última instancia convalidando los modos patriarcales de esta intervención. He bromeado al respecto diciendo por qué no se llama a la inscripción de la prohibición,  por ejemplo, “nombre de la hechicera mayor”, en lugar de nombre del padre… Pero bien, en definitiva lo que importa es el concepto, la idea de que hay algo que está ahí pautando la interdicción del goce, proporcionando  a su vez una salida para el endogenismo, en la medida en que la convocatoria erótica del adulto respecto al niño, genera en el niño una serie de fantasmas. Y es desde esta perspectiva que el psicoanálisis se afirma como el único campo de conocimiento que puede explicar de una manera sólida,  la cuestión del abuso no desde el punto de vista sociológico, no desde el punto de vista económico – más allá del hecho de que sea el Tercer Mundo el lugar donde se realiza el mayor turismo sexual del mundo en este momento y donde los países del Primer Mundo vienen a buscar prostitución infantil en Asia y en América Latia -, sino fundamentalmente puede explicar qué es lo que hace que el adulto sea convocado sexualmente por el cuerpo del niño y qué implica esto dentro de la conceptualización de las perversiones.”

 

Silvia Bleichmar

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¿Lo que te choca te checa? El psicoanálisis y el incosciente.

“Para cierto psicoanálisis que tuvo su dominancia y que aún hoy persiste, el inconciente era concebido más bien como una segunda conciencia: teníamos en el fondo de nosotros mismos una suerte de personaje opuesto a lo que suponíamos querer concientemente: Si uno amaba, en el fondo odiaba; si uno odiaba, en el fondo amaba. De ahí a modos de ejercicio de la práctica que funcionaban como una suerte de robo de pensamiento o de máquina de influencia, hay muy poca distancia; pero creo que el problema era teórico, no solamente ético. El problema teórico era creer que en el inconsciente había otro sujeto, que el inconciente estaba subjetivizado y que en la medida en que estaba subjetivizado era una suerte de otro yo, segunda conciencia que quería lo opuesto a lo que uno suponía que quería, y que tenía una tendencia intencional hacia el objeto.
Siempre he insistido en que uno sólo puede tener temor de odiar a los que ama, de manera que es incorrecto interpretarle a alguien que teme expresar su odio, o reconocerlo, que “en realidad odia aquello que dice amar”; es porque  ama al objeto que teme odiarlo, no porque en el fondo lo odia, ya que a quien uno puede odiar claramente esto no le plantea gran problema. Yo nunca tuve problema en odiar al dictador Videla, en mi país. Quiero decir que nunca tuve culpa, nunca amé a los militares “en el fondo de mí misma”, y si no confesé a veces públicamente mi placer de que les pasaran cosas horribles fue por pudor y no por culpa.”

Silvia Bleichmar

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¿Qué es un grupo de estudio de psicoanálisis?

“El grupo de estudio es un dispositivo de vieja raigambre en la transmisión del psicoanálisis. Inventado, prácticamente, por los psicoanalistas argentinos, fue uno de los principales espacios de trabajo y formación para muchas camadas de analistas.
El grupo de estudio participa de las características de lo que suelen llamarse “pequeños” grupos. De no mas de 6 o 7 personas, da lugar a la singularidad de la lectura, trabajo y estilo de cada uno de sus participantes.
Cuando ya no se trata de ir a buscar en los textos respuestas generales a preguntas universales, sino de “medir si la respuesta que [dicho texto] aporta a las preguntas que plantea ha sido o no rebasada por la respuesta que se encuentra en ella a las preguntas de lo actual”, cuando no todos encuentran los mismos obstáculos en los mismos puntos, cuando cada cual intenta orientarse en la singularidad de cada uno de los casos que atiende, a diferencia de la “homogeinización” que suele conllevar el modo universal del discurso universitario, en este dispositivo, los recursos a la formalización pueden articularse con las sorpresas y opciones de esos recorridos singulares.”

Michel Sauval

https://www.sauval.com

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Juego infantil, producción de sentido y “Gatita”. Por Silvia Bleichmar

Papaver

Una niña de seis años está pasando una temporada en la casa de sus abuelos; la madre salió en viaje de trabajo por unos días. Una noche, la nena entra en el cuarto de los abuelos y pide un cepillito para limpiar una caja de plástico que encontró; quiere que se la ayude a armar una cuna para “Gatita”, muñeca que es su objeto transicional favorito. Arma una cuna muy particular, porque es mitad princesita mitad linyerita, digamos. Como almohaditas, pone unas carilinas, y yo le regalo un pañuelo de seda que le encanta (algunos de ustedes ya se han dado cuenta: se trata de mi nieta). Ella me agradece mucho y dice: “Vos sos muy buena porque me diste algo que te gusta, no me diste algo que no te importa”. Con lo cual hace una diferencia entre la caridad y la solidaridad, al rescatar el amor como don de lo que se aprecia. Trabaja mucho tiempo, pega en la cuna fotos de Gatita; el abuelo la ayuda. Violeta lleva a Gatita al otro cuarto, con su cunita. A la mañana siguiente, me despierto pensando que lo sucedido tiene una relación con la ausencia de la madre (me doy cuenta, como me corresponde, no como analista, sino como abuela): ella vicarió en Gatita su propio sentimiento, mezcla de princesita y linyerita.

Durante el día, me pregunto cómo la estará pasando y me doy cuenta de que se las arregló muy bien con ese episodio, porque no hay repetición compulsiva, sino creación y producción de sentido; transformación sobre lo real, no pura repetición de lo displacentero. Y la noche siguiente hace algo que confirma la hipótesis. Me pide cerrar la puerta de nuestro cuarto y al rato golpea. Yo digo: “Pase”. No contesta nadie. Digo: “Adelante”. No contesta nadie. Entonces el abuelo abre la puerta y encuentra la cunita con Gatita adentro. El dice: “Ay, nos dejaron una gatita. ¡Qué maravilla!”. Entonces ella entra, muerta de risa, y dice: “Hay gente que hasta deja chicos”. Yo le contesto: “Qué suerte tiene Gatita de que tiene una mamá y unos abuelos que la quieren tanto, y qué suerte tenés vos que tenés una mamá que ya vuelve”. Ella me mira divertida y agradecida, y se va.

No es que la niña haya disociado lo doloroso, que deba serle reintegrado: no ha establecido una repetición, sino una transformación. Si, por ejemplo, ella hubiera agredido a Gatita y se hubiera sentido con culpa, estaríamos ante un síntoma, pero, en cambio, manifestó la posibilidad de darle a Gatita lo que ella quiere que le den. Esto que quiere que le den, ella lo tiene, pero, aun teniéndolo, tiene miedo de no tenerlo. Por eso mi respuesta: qué suerte tiene Gatita (claro que, en aquel momento, nada de esto se me había ocurrido).

Hacía un tiempo, a Gatita se le había aplastado un poco una patita y la madre le dijo: “¡Ay, me duele mucho!”. Ella le contestó: “No, a mí me duele más porque vos sos la abuela y yo soy la madre, y siempre me dijiste que no hay nada más importante para los padres que los hijos”.

En términos de defensa normal o patológica, me parece que la niña no está quebrantada por el síntoma, sino dedicada a la producción de sentido: ésta permite construir defensas que van modificando el displacer generado inevitablemente por la vida psíquica. Pensando en estas diferencias retomé un concepto que fue primero de Edward Bibring y después de Daniel Lagache. En Bibring es working-off, trabajo de puesta afuera; en Lagache es “mecanismo de desprendimiento”. Bibring propuso mecanismos del yo que convendría diferenciar de los de defensa. Son, diríamos, defensa no patológica, sino saludable (es mejor decir “saludable” y no “normal”, ya que la normalidad puede ser muy insalubre). Estos mecanismos se diferencian de los de defensa en su relación con la compulsión de repetición. Bibring describe diferentes métodos de desprendimiento, como la separación de la libido, el trabajo del duelo, la familiarización con la situación ansiógena.

En Lagache, los mecanismos de desprendimiento del yo no tienen por meta conducir a la descarga, como sucedería con la abreacción, ni hacer de la tensión algo peligroso, como ocurriría con los mecanismos de defensa: su función es disolver progresivamente la tensión y cambiar las condiciones internas que le dan nacimiento.

La puesta afuera, en Bibring, o el mecanismo de desprendimiento de Lagache, serían formas de la creación; formas de la producción simbólica que, a partir del malestar psíquico, permiten un enriquecimiento. En última instancia, la defensa normal sería la posibilidad de establecer transformaciones, de apropiarse de nuevas representaciones, en movimientos por los cuales el sujeto no queda ya librado a la repetición.

El ejemplo de “Gatita” podría haberse presentado en una situación clínica, una niña en análisis que hace ese juego durante un tiempo: en tal caso, se nos plantearía si es pertinente una interpretación o bien una intervención simbolizante: son dos cosas diferentes. La interpretación daría cuenta de un fantasma inconsciente, que sin duda está ahí. Violeta está preocupada, pero al mismo tiempo se siente protegida y en un espacio que le permite desplegar el fantasma. Esto podría ocurrir perfectamente en una sesión analítica. Por lo demás, la interpretación sólo tiene lugar en la situación analítica; fuera del espacio adecuado, jamás se interpreta; a lo sumo, se ayuda a pensar al otro. Les diría que, aun en el espacio analítico, pocas veces se interpreta. Pero, en efecto, en una situación analítica, si un día le duele la panza porque no está la madre y otro día puede establecer ese juego, es posible interpretar el dolor de panza como una equivalencia de la angustia que no puede formular. En cambio, cuando establezca el juego, uno puede hacer una intervención simbolizante, para permitirle nuevas vías de simbolización.

* Fragmento de la clase dictada el 25 de junio de 2007

REDIM Ensayos políticos sobre niñez y adolescencia

Agradezco a la Red por los Derechos de las niñas, niños y adolescentes en México, #REDIM, a la Unión Europea, y a la Embajada de Austria en México, por este (sorpresivo) premio nacional. La Antología de Ensayos Políticos sobre los derechos de niñas, niños y adolescentes busca visibilizar situaciones de riesgo, y llamar a la acción frente a los diversos tipos de violencia que se ejercen en la actualidad contra la infancia. Seguimos en la lucha.

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Las glotonerías del Superyó

“Que el cuerpo es un objeto, bien lo sabe el psicoanálisis desde sus orígenes. Un objeto al que se puede amar, odiar, manipular, comprar, vender, cuidar, corromper, profanar, destruir, tanto si se trata del propio como del ajeno. La obsesión por el cuerpo se ha vuelto epidémica en el microclima de Silicon Valley (que en … Continue reading

Grafo del deseo de Lacan

Introducción al Grafo del deseo de Lacan. Dra. Prof. Elena Beatriz Bisso. Clase abierta del 07.11.2018. Buenos Aires, Argentina.


 

“Diferenciación entre el hombre y la mujer” es el título que Freud elige para el apartado IV de Tres Ensayos ya que sostiene: “Como se sabe sólo en la pubertad se establece la separación tajante entre el carácter masculino y el femenino, una oposición que después influye de manera más decisiva que cualquier otra sobre la trama vital de los seres humanos” (pág.200)

(…) “Si se quiere comprender el proceso por el cual la niña se hace mujer, es menester perseguir los ulteriores destinos de esta excitabilidad del clítoris. La pubertad, que en el varón trae aparejada aquel gran empuje de la libido, se caracteriza para la muchacha por una nueva oleada de represión, que afecta justamente a la sexualidad del clítoris. Es un sector de la vida sexual masculina que así cae bajo la represión” (pág.201)

En el libro: “La sexualidad femenina, de la niña a la mujer”, Emilce Dio Bleichmar agrega:

“Sabemos gracias a los posteriores hallazgos de la embriología sobre la inexactidud de estas apreciaciones de Freud. El código genético desencadena la liberación bioquímica que desarrolla el tejido embrionario en alguna de las dos direcciones. Uno de los hallazgos más sorprendentes es que sólo si una parte del cerebro fetal, el hipotálamo, es activado por andrógenos, el desarrollo masculino se pone en marcha. El estado neutro, de reposo o inicial para los mecanismos centrales del sexo, así como los rudimentos de los órganos sexuales y sus aparatos anexos, son FEMENINOS; si el aflujo normal de andrógenos se ve bloqueado, retoma el comando el cerebro femenino. Aparentemente, el cerebro consiste en un sistema anatómico único, y sólo si es activado, la “roca” para la masculinidad se implanta, si no, permanece FEMENINO. Embrionariamente hablando, el cerebro humano es un CEREBRO HEMBRA, que si recibe – en un determinado período crítico, la octava semana – el empuje de los andrógenos liberados por la presencia del cromosoma Y, entonces se masculiniza. A su vez, el pene resulta de la androgenización del clítoris. De manera que no es posible seguir sosteniendo que el clítoris sea ni embriológica, ni anatómicamente un órgano masculino”.

De manera que la clínicamente correcta observación de Freud (existe una ola de represión en la niña durante la pubertad) tiene un error: la niña reprime, pero no por fálica, ni por un componente mayor de bisexualidad biológica, ni por masculinidad alguna, ya que ésta permite y legitima toda forma de sexualidad. Al llegar a la pubertad reprime en razón de su feminidad. Léase: de su género.

[Emilce Dio Bleichmar, 1997]
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Responsabilidad subjetiva y psicoanálisis

¿Quién gana con la enfermedad?   Por: Bruno Bonoris. La clínica de la “responsabilidad subjetiva” se soporta en una de las premisas fundamentales del psicoanálisis: el síntoma es una satisfacción sustitutiva. Lo que el paciente debe aceptar es su responsabilidad sobre el padecimiento en la medida en que la persistencia del síntoma se debe a … Continue reading

Lacan: discurso capitalista

«Con el discurso capitalista, Lacan interpreta la condición del vínculo social en la época del capitalismo a ultranza. El principio fundamental que anima este razonamiento es la transformación de la falta estructural del sujeto en una nueva falta que es, en realidad, una pseudo falta, es decir, un vacío localizado-convertido en empírico-que puede ser rellenado continuamente y generado continuamente por el objeto de consumo. Así, más concretamente, el discurso capitalista parece sustentarse sobre dos ejes: el primero se refiere a la fe fetichista en el objeto que puede salvar y exorcizar al sujeto frente a la falta (es la vertiente en la que profundiza Marx en el Libro I del Capital con la teoría del fetichismo de las mercancías), mientras que el segundo concierne a la idea propiamente lacaniana de que el objeto de consumo debe poder eternizar (hacer infinito) ese vacío que sólo aparentemente pretendería llenar.»

 Massimo Recalcati.

TDA: ¿Sabías tú?

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¿Sabías que el criterio utilizado para determinar la presencia de TDA-H es la respuesta positiva al fármaco?

” El problema que se plantea cuando la salud y los diagnósticos son una mercancía regulada por el mercado es que muchas veces se terminan creando enfermedades para las cuales ciertos medicamentos parecerían útiles. Con respecto al TDA-H, aparece una situación curiosa, como no existe ninguna prueba de laboratorio que lo determine, se utiliza la supuesta respuesta positiva al fármaco para diagnosticar “la enfermedad”. Es importante aclarar que en relación con ninguna otra “enfermedad”, el diagnóstico se realiza por la respuesta al medicamento, ya que eso desconoce, entre otras cosas, el factor de respuesta positiva al placebo. Esto nos plantea un problema ético insoslayable que los profesionales de la salud no podemos desconocer.”

[…]

“(…) en Argentina fue registrado un aumento del consumo de metilfenidato (la droga que se utiliza para el TDA-H) desde 1994 a 2005 en un 900%. En las zonas de mayor poder adquisitivo hay colegios que tienen hasta un 30%  de alumnos medicados con psico-estimulantes. Estos psico-estimulantes tienen muchísimas contra-indicaciones y efectos adversos que no suelen ser tenidos en cuenta a la hora de priorizar los riesgos, como las dificultades de crecimiento, el peso, el sueño, incluso el riesgo a problemas cardíacos, en relación con el supuesto beneficio que el niño se quede más quieto en el aula, se porte bien o “produzca” mejor (en el corto plazo, ya que en el largo plazo las investigaciones indican que los cambios no se sostienen).”

[…]

“Así es como se va construyendo una subjetividad que responde a los mandatos epocales, sin tomar en cuenta la singularidad, los contextos socio-políticos, los vínculos, la historia. Sujetos transparentes que pueden ser diagnosticados por máquinas eficaces y entrenados para producir más y mejor. Diagnósticos que no pueden parar porque así lo exige la maquinaria.”

STAVCHANSKY, L., UNTOIGLICH, G. Infancias. Entre espectros y trastornos. (2017) Paradiso, México.

LOSING TOUCH

With teachers and carers no longer allowed to offer comforting hugs – or even put on a plaster, their relationship with the children they look after is suffering, writes Josie Appleton Josie Appleton It’s an everyday drama at primary schools up and down the country – but according to London teacher Kate Abley, a child wetting … Continue reading

Pablo Peusner nos ofrece en su Blog, El Psicoanalista Lector, la traducción de este magnífico texto sobre la holofrase lacaniana.

En relación con el texto, dice Peusner: “Comienza por un recorrido del término en la lingüística y las ciencias del hombre en general -donde participa de la polémica acerca del origen del lenguaje y del pasaje del animal al humano-. Sigue por un estudio de los usos lacanianos del término y de lo que Stevens considera un uso neológico por parte de Lacan en el Seminario XI. Finalmente, un par de viñetas clínicas que apoyan la propuesta del autor, en un intento por localizar a la holofrase fuera del discurso y diferenciarla de la condensación.

Sin embargo, no pude hallar ninguna versión del texto en nuestra lengua. Tuve que leerla en francés y, por lo tanto, esta versión española es más un resto de mi lectura que un trabajo profesional de traductor. Espero que les resulte de utilidad”

Puedes acceder al trabajo completo:   AQUÍ


TEORÍA Y TÉCNICA DE PSICOTERAPIA PSICOANALÍTICA

Ismail YILDIZ, MD, MSc., Psicoanalista.

CONTENIDOS

 

CAPÍTULO I. INTRODUCCIÓN

I.1. Teoría de la neurosis

I.2. Teorías y psicoterapia analítica

I.3. ¿Qué es psicoterapia analítica?

I.4. Metas e indicaciones de psicoterapia analítica

I.4.1. Las limitaciones de la psicoterapia analítica

I.4.2. Lo que la terapia analítica requiere del paciente

 

CAPÍTULO II. COMPONENTES DE LA TECNICA PSICOANALÍTICA

II.1. Situación analítica

II.1.1. El encuadre

II.1.2. El proceso analítica

II.2. Producción de material

II.2.1. La asociación libre y los sueños

II.2.2. Las reacciones transferenciales

II.2.3. La neurosis de transferencia

II.2.4. La contratransferencia

II.2.5. Las resistencias

II.3. Análisis del material del paciente (Confrontación, aclaración, interpretación y translaboración)

II.4. Procedimientos y procesos terapéuticos no analíticos

II.4.1. La abreacción o la catarsis,

II.4.2. La sugestión

II.4.3. La persuasión

II.4.4. La manipulación

II.5. Alianza de trabajo

II.6. Importancia de la técnica

 

CAPÍTULO III. ETAPA INICIAL DE PSICOTERAPIA PSICOANALÍTICA

III.1. Entrevistas y Evaluación

III.2. Determinar el encuadre

III.3. Finalización de una sesión

III.4. ¿Qué sucedería si el paciente…?

III.5. Motivos de preocupación de los pacientes en la etapa inicial

III.6. Alianza de trabajo

III.7. Manera de escuchar

 

CAPÍTULO IV. TERAPEUTA PSICOANALÍTICO

IV.1. Destrezas

IV.1.1. Entender lo inconsciente

IV.1.2. La comunicación con el paciente

IV.1.3. La facilitación de la formación de la neurosis de transferencia y la alianza de trabajo

IV.2. Rasgos de personalidad y carácter del terapeuta.

IV.2.1. Los rasgos relacionados con el entendimiento de lo inconsciente

IV.2.2. Los rasgos relacionados con la comunicación con el paciente

IV.2.3. Los rasgos relacionados con el fomento de la neurosis de transferencia y la alianza de trabajo

IV.3. Motivaciones

IV.4. Más sobre el terapeuta

IV.4.1. Los conflictos y problemas del terapeuta

IV.4.2. ¿Existen ciertos rasgos de personalidad del terapeuta que pueden facilitar la tarea?

IV.4.3. ¿Existen determinados conflictos y problemas del terapeuta que pueden interferir con la eficiencia de la terapia?

IV.4.4. Los aspectos cognitivos

IV.4.5. La contratransferencia

IV.4.6. El tacto, la calidez y la solicitud

 

CAPÍTULO V. INTERPRETACIONES Y SUS PRINCIPIOS

V.1. Profundidad

V.2. Simplicidad

V.3. Ofrecimiento

V.4. Utilidad

V.5. Otros principios de interpretación

V.6. A evitar

V.6.1. Las conexiones

V.6.2. La adopción de una actitud didáctica, de maestro, de sermón

V.6.3. El consejo implícito en la interpretación

V.6.4. La crítica implícita en la interpretación

 

CAPÍTULO VI. ETAPA INTERMEDIA DE PSICOTERAPIA PSICOANALÍTICA

VI.1. Algunas características

VI.1.1. La resistencia al cambio

VI.1.2. La dependencia

VI.1.3. El impase y la crisis

VI.1.4. El proceso terapéutico

VI.1.5. La experiencia analítica

VI.2. Silencio

VI.3. Lo consciente y lo inconsciente, el pensamiento y los sentimientos

VI.4. Sobredeterminación de la conducta

 

CAPÍTULO VII. RESISTENCIAS

VII.1. Definición

VII.2. Modos de aparición clínica de resistencia

VII.3. Teoría de la resistencia

VII.3.1. El examen histórico

VII.3.2. La resistencia y la defensa

VII.3.3. La resistencia y la regresión

VII.4. Clasificación de las resistencias

VII.4.1. Según el origen de la resistencia

VII.4.2. Según los puntos de fijación

VII.4.3. Según los tipos de defensa

VII.4.4. Según la categoría diagnóstica

VII.4.5. Una clasificación práctica

VII.5. Técnica del análisis de las resistencias

VII.5.1. Las condiciones preliminares

VII.5.2. El reconocimiento

VII.5.3. La confrontación

VII.5.4. La aclaración

VII.5.5. La interpretación

VII.5.6. Los problemas especiales en el análisis de resistencias

VII.6. Reglas de la técnica relativa a la resistencia

 

CAPÍTULO VIII. TRANSFERENCIAS

VIII.1. Definición

VIII.2. Características generales

VIII.2.1. La impropiedad

VIII.2.2. La intensidad

VIII.2.3. La ambivalencia

VIII.2.4. Los caprichos

VIII.2.5. La tenacidad

VIII.3. Consideraciones teóricas

VIII.3.1. El origen y la índole de las reacciones de transferencia

VIII.3.2. La neurosis de transferencia

VIII.4. Alianza de trabajo

VIII.4.1. La definición

VIII.4.2. El desarrollo

VIII.4.3. Los orígenes de la alianza de trabajo

VIII.4.4.La verdadera relación entre paciente y analista

VIII.5. Clasificación clínica de las reacciones de trasferencia

VIII.5.1. La transferencia positiva y negativa

VIII.5.2. Según las relaciones de objeto

VIII.5.3. Según las fases libidinales

VIII.5.4. Según el punto de vista estructural

VIII.5.5. Según la identificación

VIII.6. Resistencias de trasferencia

VIII.6.1. La búsqueda de gratificación transferencial

VIII.6.2. Las reacciones de transferencia defensivas

VIII.6.3. Las reacciones de transferencia generalizadas

VIII.6.4. La actuación de las reacciones de transferencia

VIII.7. Técnica del análisis de la trasferencia

VIII.7.1. Las consideraciones generales

VIII.7.2. La salvaguardia de la transferencia

VIII.7.3. ¿Cuándo analizar la transferencia?

VIII.7.4. Los pasos técnicos para analizar la transferencia

VIII.7.5. Los problemas especiales en el análisis de las reacciones de transferencia.

 

CAPÍTULO IX. ETAPA FINAL DE PSICOTERAPIA PSICOANALÍTICA

IX.1. Características

IX.2. Algunos de los problemas

IX.4. Última sesión.

 

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PERSPECTIVAS PSICOANALÌTICAS DE PAREJA Y DE FAMILIA

Autor: Ismail YILDIZ, MD, MSc., Psicoanalista. Miembro Titular de Asociación Psicoanalítica Colombiana (APC), Federación Psicoanalítica de America Latina (FEPAL) e International Psychoanalytical Association (IPA). CONTENIDOS  CAPÍTULO I. ELECCIÓN DEL COMPAÑERO DE PAREJA I.1. Introducción I.2. Factores de vinculación según la visión sociobiológica y etológica de pareja y de familia I.2.1. Solicitación de asistencia y la imploración infantil … Continue reading

Maternal Depression Can Undermine the Development of Young Children

Serious depression in parents and caregivers can affect the children in their care. When children grow up in an environment of mental illness, the development of their brains may be seriously weakened, with implications for their ability to learn as well as for their own later physical and mental health. This working paper from the National Scientific Council on the Developing Child and the National Forum on Early Childhood Policy and Programs examines why addressing the consequences of depression could support the future prosperity and well-being of both children and society as a whole.

Center on the Developing Child at Harvard University (2009). Maternal Depression Can Undermine the Development of Young Children: Working Paper No. 8. www.developingchild.harvard.edu.

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TÉCNICA PSICOANALÍTICA CON NIÑOS Y ADOLESCENTES

7º Jornada Interna de Psicoanálisis de Niños y Adolescentes
Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados


Panel: “Diagnóstico: Una Perspectiva Metapsicológica” – Silvia Bleichmar
2 de julio de 1988

Que el diagnóstico no debe operar en el analista como una nomenclatura, como la instalación de un sistema de encasillamientos que reasegurando contra la angustia frente a lo desconocido haga desaparecer al sujeto que consulta en el rubro que lo cosifica, no es algo que considere hoy el eje de mi exposición. Hemos recorrido un camino suficientemente largo desde los años sesenta en el cual se propiciara lo que entonces se llamó el retorno a Freud como para que venga a repetir ante ustedes enunciados suficientemente conocidos. De hecho, el trabajo psicoanalítico responde a una metodología que no es muy distante de aquella con la cual se despliega una sesión analítica: no se trata tanto de repetir lo ya sabido sino de enmarcar las incógnitas que nos lanzan en un proceso espiralado a la búsqueda de nuevas respuestas. La teoría no opera entonces como un sistema de contracargas masivas, como un rellenamiento de todos los poros por los cuales lo desconocido se cuela, sino como un sistema de simbolizaciones siempre abierto, como un sistema que inaugura nuevas posibilidades de aproximación a lo real, de cercamiento de lo real, y en su proceso espiralado va realizando, al igual que el sujeto psíquico que simboliza, que autosimboliza sus incógnitas, repeticiones y aperturas.
Y bien, de hecho, nuestro problema se plantea, tanto en el psicoanálisis de niños como en el psicoanálisis en general, del lado de la construcción de una teorética. Una teorética implica un procesamiento clínico que se vea sometido permanentemente a la revisión de las premisas teóricas que lo rigen, y una elaboración teórica que de cuenta tanto de los avances como de las impasses a los cuales la clínica nos somete. Una teorética es una proposición teórico-clínica, está más cerca de una praxis que de una práctica, dado que esta última se reduce a la puesta en acto de lo ya conocido, mientras que la clínica no es mera aplicación de la teoría, ni la teoría simple resumen de la práctica (entre estas dos vertientes se ha deslizado la permanente disociación entre clínicos y teóricos que tantas dificultades ha producido no sólo en nuestro quehacer sino en los modos de transmisión y del conocimiento analítico).

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