Mariela Eula @ Psicoanálisis

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Category Archives: Psicoanálisis

iWoman Global Awards 2020. Nominee: Mariela Eula.

Nari Shakti es un certamen que cuenta con el apoyo del gobierno de India, y a parte de tener el objetivo de celebrar y visibilizar a las mujeres, está alineado con la iniciativa Cinnamon, una plataforma que lucha por la igualdad de raza y el fin de la discriminación por color, un tema de gran repercusión en India.
 
Iwoman global awards es una plataforma que recoge todos los certámenes de entrega de premios que ocurren al mismo tiempo en diferentes países del mundo.
 
Desde Iwoman, nuestra finalidad es celebrar a mujeres de todo el mundo mediante este reconocimiento global, por lo que en 2020 esta entrega de premios se hará de manera global, con un único certamen que conectará mujeres de todo el mundo, con una participación de más de 15 países.
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IAWARDS

Juego infantil, producción de sentido y “Gatita”. Por Silvia Bleichmar

Papaver

Una niña de seis años está pasando una temporada en la casa de sus abuelos; la madre salió en viaje de trabajo por unos días. Una noche, la nena entra en el cuarto de los abuelos y pide un cepillito para limpiar una caja de plástico que encontró; quiere que se la ayude a armar una cuna para “Gatita”, muñeca que es su objeto transicional favorito. Arma una cuna muy particular, porque es mitad princesita mitad linyerita, digamos. Como almohaditas, pone unas carilinas, y yo le regalo un pañuelo de seda que le encanta (algunos de ustedes ya se han dado cuenta: se trata de mi nieta). Ella me agradece mucho y dice: “Vos sos muy buena porque me diste algo que te gusta, no me diste algo que no te importa”. Con lo cual hace una diferencia entre la caridad y la solidaridad, al rescatar el amor como don de lo que se aprecia. Trabaja mucho tiempo, pega en la cuna fotos de Gatita; el abuelo la ayuda. Violeta lleva a Gatita al otro cuarto, con su cunita. A la mañana siguiente, me despierto pensando que lo sucedido tiene una relación con la ausencia de la madre (me doy cuenta, como me corresponde, no como analista, sino como abuela): ella vicarió en Gatita su propio sentimiento, mezcla de princesita y linyerita.

Durante el día, me pregunto cómo la estará pasando y me doy cuenta de que se las arregló muy bien con ese episodio, porque no hay repetición compulsiva, sino creación y producción de sentido; transformación sobre lo real, no pura repetición de lo displacentero. Y la noche siguiente hace algo que confirma la hipótesis. Me pide cerrar la puerta de nuestro cuarto y al rato golpea. Yo digo: “Pase”. No contesta nadie. Digo: “Adelante”. No contesta nadie. Entonces el abuelo abre la puerta y encuentra la cunita con Gatita adentro. El dice: “Ay, nos dejaron una gatita. ¡Qué maravilla!”. Entonces ella entra, muerta de risa, y dice: “Hay gente que hasta deja chicos”. Yo le contesto: “Qué suerte tiene Gatita de que tiene una mamá y unos abuelos que la quieren tanto, y qué suerte tenés vos que tenés una mamá que ya vuelve”. Ella me mira divertida y agradecida, y se va.

No es que la niña haya disociado lo doloroso, que deba serle reintegrado: no ha establecido una repetición, sino una transformación. Si, por ejemplo, ella hubiera agredido a Gatita y se hubiera sentido con culpa, estaríamos ante un síntoma, pero, en cambio, manifestó la posibilidad de darle a Gatita lo que ella quiere que le den. Esto que quiere que le den, ella lo tiene, pero, aun teniéndolo, tiene miedo de no tenerlo. Por eso mi respuesta: qué suerte tiene Gatita (claro que, en aquel momento, nada de esto se me había ocurrido).

Hacía un tiempo, a Gatita se le había aplastado un poco una patita y la madre le dijo: “¡Ay, me duele mucho!”. Ella le contestó: “No, a mí me duele más porque vos sos la abuela y yo soy la madre, y siempre me dijiste que no hay nada más importante para los padres que los hijos”.

En términos de defensa normal o patológica, me parece que la niña no está quebrantada por el síntoma, sino dedicada a la producción de sentido: ésta permite construir defensas que van modificando el displacer generado inevitablemente por la vida psíquica. Pensando en estas diferencias retomé un concepto que fue primero de Edward Bibring y después de Daniel Lagache. En Bibring es working-off, trabajo de puesta afuera; en Lagache es “mecanismo de desprendimiento”. Bibring propuso mecanismos del yo que convendría diferenciar de los de defensa. Son, diríamos, defensa no patológica, sino saludable (es mejor decir “saludable” y no “normal”, ya que la normalidad puede ser muy insalubre). Estos mecanismos se diferencian de los de defensa en su relación con la compulsión de repetición. Bibring describe diferentes métodos de desprendimiento, como la separación de la libido, el trabajo del duelo, la familiarización con la situación ansiógena.

En Lagache, los mecanismos de desprendimiento del yo no tienen por meta conducir a la descarga, como sucedería con la abreacción, ni hacer de la tensión algo peligroso, como ocurriría con los mecanismos de defensa: su función es disolver progresivamente la tensión y cambiar las condiciones internas que le dan nacimiento.

La puesta afuera, en Bibring, o el mecanismo de desprendimiento de Lagache, serían formas de la creación; formas de la producción simbólica que, a partir del malestar psíquico, permiten un enriquecimiento. En última instancia, la defensa normal sería la posibilidad de establecer transformaciones, de apropiarse de nuevas representaciones, en movimientos por los cuales el sujeto no queda ya librado a la repetición.

El ejemplo de “Gatita” podría haberse presentado en una situación clínica, una niña en análisis que hace ese juego durante un tiempo: en tal caso, se nos plantearía si es pertinente una interpretación o bien una intervención simbolizante: son dos cosas diferentes. La interpretación daría cuenta de un fantasma inconsciente, que sin duda está ahí. Violeta está preocupada, pero al mismo tiempo se siente protegida y en un espacio que le permite desplegar el fantasma. Esto podría ocurrir perfectamente en una sesión analítica. Por lo demás, la interpretación sólo tiene lugar en la situación analítica; fuera del espacio adecuado, jamás se interpreta; a lo sumo, se ayuda a pensar al otro. Les diría que, aun en el espacio analítico, pocas veces se interpreta. Pero, en efecto, en una situación analítica, si un día le duele la panza porque no está la madre y otro día puede establecer ese juego, es posible interpretar el dolor de panza como una equivalencia de la angustia que no puede formular. En cambio, cuando establezca el juego, uno puede hacer una intervención simbolizante, para permitirle nuevas vías de simbolización.

* Fragmento de la clase dictada el 25 de junio de 2007

REDIM Ensayos políticos sobre niñez y adolescencia

Agradezco a la Red por los Derechos de las niñas, niños y adolescentes en México, #REDIM, a la Unión Europea, y a la Embajada de Austria en México, por este (sorpresivo) premio nacional. La Antología de Ensayos Políticos sobre los derechos de niñas, niños y adolescentes busca visibilizar situaciones de riesgo, y llamar a la acción frente a los diversos tipos de violencia que se ejercen en la actualidad contra la infancia. Seguimos en la lucha.

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TODOS SOMOS, ORIGINARIAMENTE, HEMBRAS. (EL ERROR DE LA MASCULINIDAD ATRIBUIDA AL ÓRGANO)

“Diferenciación entre el hombre y la mujer” es el título que Freud elige para el apartado IV de Tres Ensayos ya que sostiene: “Como se sabe sólo en la pubertad se establece la separación tajante entre el carácter masculino y el femenino, una oposición que después influye de manera más decisiva que cualquier otra sobre la trama vital de los seres humanos” (pág.200)

(…) “Si se quiere comprender el proceso por el cual la niña se hace mujer, es menester perseguir los ulteriores destinos de esta excitabilidad del clítoris. La pubertad, que en el varón trae aparejada aquel gran empuje de la libido, se caracteriza para la muchacha por una nueva oleada de represión, que afecta justamente a la sexualidad del clítoris. Es un sector de la vida sexual masculina que así cae bajo la represión” (pág.201)

En el libro: “La sexualidad femenina, de la niña a la mujer”, Emilce Dio Bleichmar agrega:

“Sabemos gracias a los posteriores hallazgos de la embriología sobre la inexactidud de estas apreciaciones de Freud. El código genético desencadena la liberación bioquímica que desarrolla el tejido embrionario en alguna de las dos direcciones. Uno de los hallazgos más sorprendentes es que sólo si una parte del cerebro fetal, el hipotálamo, es activado por andrógenos, el desarrollo masculino se pone en marcha. El estado neutro, de reposo o inicial para los mecanismos centrales del sexo, así como los rudimentos de los órganos sexuales y sus aparatos anexos, son FEMENINOS; si el aflujo normal de andrógenos se ve bloqueado, retoma el comando el cerebro femenino. Aparentemente, el cerebro consiste en un sistema anatómico único, y sólo si es activado, la “roca” para la masculinidad se implanta, si no, permanece FEMENINO. Embrionariamente hablando, el cerebro humano es un CEREBRO HEMBRA, que si recibe – en un determinado período crítico, la octava semana – el empuje de los andrógenos liberados por la presencia del cromosoma Y, entonces se masculiniza. A su vez, el pene resulta de la androgenización del clítoris. De manera que no es posible seguir sosteniendo que el clítoris sea ni embriológica, ni anatómicamente un órgano masculino”.

De manera que la clínicamente correcta observación de Freud (existe una ola de represión en la niña durante la pubertad) tiene un error: la niña reprime, pero no por fálica, ni por un componente mayor de bisexualidad biológica, ni por masculinidad alguna, ya que ésta permite y legitima toda forma de sexualidad. Al llegar a la pubertad reprime en razón de su feminidad. Léase: de su género.

[Emilce Dio Bleichmar, 1997]
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Responsabilidad subjetiva y psicoanálisis

¿Quién gana con la enfermedad?

 

Por: Bruno Bonoris.

La clínica de la “responsabilidad subjetiva” se soporta en una de las premisas fundamentales del psicoanálisis: el síntoma es una satisfacción sustitutiva. Lo que el paciente debe aceptar es su responsabilidad sobre el padecimiento en la medida en que la persistencia del síntoma se debe a la “satisfacción personal” que este implica… Sostener que el analizante es responsable por su síntoma porque extrae de él una ganancia es, lisa y llanamente, falso… Por otra parte el psicoanálisis demuestra que el sufrimiento psíquico no es una falta de adaptación a la realidad, sino un exceso…

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En los últimos años comenzó a discutirse persistentemente, dentro del ámbito del psicoanálisis lacaniano, la noción de “responsabilidad subjetiva”. Se escribieron muchísimos trabajos, y se dictaron conferencias, cursos, seminarios y jornadas. En efecto, no creo que éste sea, sencillamente, un problema teórico de moda. Por el contrario, entiendo que si este tema se volvió tan importante es porque derivó en una orientación clínica específica.

En pocas palabras, la hipótesis principal de esta orientación sostiene que el paciente debe, para realizar un cambio en su posición subjetiva, “hacerse responsable de aquello mismo de lo que se queja”[1].

LEER MÁS………….

Lacan: discurso capitalista

«Con el discurso capitalista, Lacan interpreta la condición del vínculo social en la época del capitalismo a ultranza. El principio fundamental que anima este razonamiento es la transformación de la falta estructural del sujeto en una nueva falta que es, en realidad, una pseudo falta, es decir, un vacío localizado-convertido en empírico-que puede ser rellenado continuamente y generado continuamente por el objeto de consumo. Así, más concretamente, el discurso capitalista parece sustentarse sobre dos ejes: el primero se refiere a la fe fetichista en el objeto que puede salvar y exorcizar al sujeto frente a la falta (es la vertiente en la que profundiza Marx en el Libro I del Capital con la teoría del fetichismo de las mercancías), mientras que el segundo concierne a la idea propiamente lacaniana de que el objeto de consumo debe poder eternizar (hacer infinito) ese vacío que sólo aparentemente pretendería llenar.»

 Massimo Recalcati.

TDA: ¿Sabías tú?

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¿Sabías que el criterio utilizado para determinar la presencia de TDA-H es la respuesta positiva al fármaco?

” El problema que se plantea cuando la salud y los diagnósticos son una mercancía regulada por el mercado es que muchas veces se terminan creando enfermedades para las cuales ciertos medicamentos parecerían útiles. Con respecto al TDA-H, aparece una situación curiosa, como no existe ninguna prueba de laboratorio que lo determine, se utiliza la supuesta respuesta positiva al fármaco para diagnosticar “la enfermedad”. Es importante aclarar que en relación con ninguna otra “enfermedad”, el diagnóstico se realiza por la respuesta al medicamento, ya que eso desconoce, entre otras cosas, el factor de respuesta positiva al placebo. Esto nos plantea un problema ético insoslayable que los profesionales de la salud no podemos desconocer.”

[…]

“(…) en Argentina fue registrado un aumento del consumo de metilfenidato (la droga que se utiliza para el TDA-H) desde 1994 a 2005 en un 900%. En las zonas de mayor poder adquisitivo hay colegios que tienen hasta un 30%  de alumnos medicados con psico-estimulantes. Estos psico-estimulantes tienen muchísimas contra-indicaciones y efectos adversos que no suelen ser tenidos en cuenta a la hora de priorizar los riesgos, como las dificultades de crecimiento, el peso, el sueño, incluso el riesgo a problemas cardíacos, en relación con el supuesto beneficio que el niño se quede más quieto en el aula, se porte bien o “produzca” mejor (en el corto plazo, ya que en el largo plazo las investigaciones indican que los cambios no se sostienen).”

[…]

“Así es como se va construyendo una subjetividad que responde a los mandatos epocales, sin tomar en cuenta la singularidad, los contextos socio-políticos, los vínculos, la historia. Sujetos transparentes que pueden ser diagnosticados por máquinas eficaces y entrenados para producir más y mejor. Diagnósticos que no pueden parar porque así lo exige la maquinaria.”

STAVCHANSKY, L., UNTOIGLICH, G. Infancias. Entre espectros y trastornos. (2017) Paradiso, México.