Mariela Eula @ Psicoanálisis

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Category Archives: Psicoanálisis

Freud reconocia la complejidad del Superyó:“no es una abstracción, es una constelación estructural”. El Superyó es una multitud de voces, miradas, personajes significativos. Es la internalización de deseos y tabúes, anhelos y prohibiciones. Día a día va haciéndose cargo del “mundo externo” y de los valores de la cultura. El niño y el adulto necesitan ser amados por su Superyó, como también necesitan ser amados por las personas de su entorno .El Superyó “alberga la consciencia moral, la autoobservación y el ideal del Yo” (Freud,1932). Emite juicios. La piel tiene una facultad natural para distinguir entre frío y caliente. Pero el Superyó distingue entre “bueno” y “malo” sin la ayuda de ninguna facultad innata. El niño se somete al dictamen de aquel que lo socorre en su desamparo. El Superyó es y no es heredero del complejo de Edipo. Lo es porque comenzó esperando amor de las figuras parentales y así se constituyó como instancia intrapsíquica. Y no lo es porque hereda también de múltiples figuras. Congelar el Superyó a los cinco años, como congelar la constitución subjetiva, es ignorar que la historia identificatoria continúa a lo largo de toda la vida.Una serie de acontecimientos le dieron al Superyó una dinámica centrífuga. Y un trabajo de simbolización lo despersonalizó al alejarlo de los objetos parentales. El Superyó es transgeneracional.Las aspiraciones acerca de lo que se debe ser y tener (ideal del yo), así como las consignas acerca de lo no se debe hacer (consciencia moral), están conformadas por las aspiraciones de padres y sustitutos propuestos por la cultura.

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iWoman Global Awards 2020. Nominee: Mariela Eula.

Nari Shakti es un certamen que cuenta con el apoyo del gobierno de India, y a parte de tener el objetivo de celebrar y visibilizar a las mujeres, está alineado con la iniciativa Cinnamon, una plataforma que lucha por la igualdad de raza y el fin de la discriminación por color, un tema de gran repercusión en India.
 
Iwoman global awards es una plataforma que recoge todos los certámenes de entrega de premios que ocurren al mismo tiempo en diferentes países del mundo.
 
Desde Iwoman, nuestra finalidad es celebrar a mujeres de todo el mundo mediante este reconocimiento global, por lo que en 2020 esta entrega de premios se hará de manera global, con un único certamen que conectará mujeres de todo el mundo, con una participación de más de 15 países.
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Juego infantil, producción de sentido y “Gatita”. Por Silvia Bleichmar

Papaver

Una niña de seis años está pasando una temporada en la casa de sus abuelos; la madre salió en viaje de trabajo por unos días. Una noche, la nena entra en el cuarto de los abuelos y pide un cepillito para limpiar una caja de plástico que encontró; quiere que se la ayude a armar una cuna para “Gatita”, muñeca que es su objeto transicional favorito. Arma una cuna muy particular, porque es mitad princesita mitad linyerita, digamos. Como almohaditas, pone unas carilinas, y yo le regalo un pañuelo de seda que le encanta (algunos de ustedes ya se han dado cuenta: se trata de mi nieta). Ella me agradece mucho y dice: “Vos sos muy buena porque me diste algo que te gusta, no me diste algo que no te importa”. Con lo cual hace una diferencia entre la caridad y la solidaridad, al rescatar el amor como don de lo que se aprecia. Trabaja mucho tiempo, pega en la cuna fotos de Gatita; el abuelo la ayuda. Violeta lleva a Gatita al otro cuarto, con su cunita. A la mañana siguiente, me despierto pensando que lo sucedido tiene una relación con la ausencia de la madre (me doy cuenta, como me corresponde, no como analista, sino como abuela): ella vicarió en Gatita su propio sentimiento, mezcla de princesita y linyerita.

Durante el día, me pregunto cómo la estará pasando y me doy cuenta de que se las arregló muy bien con ese episodio, porque no hay repetición compulsiva, sino creación y producción de sentido; transformación sobre lo real, no pura repetición de lo displacentero. Y la noche siguiente hace algo que confirma la hipótesis. Me pide cerrar la puerta de nuestro cuarto y al rato golpea. Yo digo: “Pase”. No contesta nadie. Digo: “Adelante”. No contesta nadie. Entonces el abuelo abre la puerta y encuentra la cunita con Gatita adentro. El dice: “Ay, nos dejaron una gatita. ¡Qué maravilla!”. Entonces ella entra, muerta de risa, y dice: “Hay gente que hasta deja chicos”. Yo le contesto: “Qué suerte tiene Gatita de que tiene una mamá y unos abuelos que la quieren tanto, y qué suerte tenés vos que tenés una mamá que ya vuelve”. Ella me mira divertida y agradecida, y se va.

No es que la niña haya disociado lo doloroso, que deba serle reintegrado: no ha establecido una repetición, sino una transformación. Si, por ejemplo, ella hubiera agredido a Gatita y se hubiera sentido con culpa, estaríamos ante un síntoma, pero, en cambio, manifestó la posibilidad de darle a Gatita lo que ella quiere que le den. Esto que quiere que le den, ella lo tiene, pero, aun teniéndolo, tiene miedo de no tenerlo. Por eso mi respuesta: qué suerte tiene Gatita (claro que, en aquel momento, nada de esto se me había ocurrido).

Hacía un tiempo, a Gatita se le había aplastado un poco una patita y la madre le dijo: “¡Ay, me duele mucho!”. Ella le contestó: “No, a mí me duele más porque vos sos la abuela y yo soy la madre, y siempre me dijiste que no hay nada más importante para los padres que los hijos”.

En términos de defensa normal o patológica, me parece que la niña no está quebrantada por el síntoma, sino dedicada a la producción de sentido: ésta permite construir defensas que van modificando el displacer generado inevitablemente por la vida psíquica. Pensando en estas diferencias retomé un concepto que fue primero de Edward Bibring y después de Daniel Lagache. En Bibring es working-off, trabajo de puesta afuera; en Lagache es “mecanismo de desprendimiento”. Bibring propuso mecanismos del yo que convendría diferenciar de los de defensa. Son, diríamos, defensa no patológica, sino saludable (es mejor decir “saludable” y no “normal”, ya que la normalidad puede ser muy insalubre). Estos mecanismos se diferencian de los de defensa en su relación con la compulsión de repetición. Bibring describe diferentes métodos de desprendimiento, como la separación de la libido, el trabajo del duelo, la familiarización con la situación ansiógena.

En Lagache, los mecanismos de desprendimiento del yo no tienen por meta conducir a la descarga, como sucedería con la abreacción, ni hacer de la tensión algo peligroso, como ocurriría con los mecanismos de defensa: su función es disolver progresivamente la tensión y cambiar las condiciones internas que le dan nacimiento.

La puesta afuera, en Bibring, o el mecanismo de desprendimiento de Lagache, serían formas de la creación; formas de la producción simbólica que, a partir del malestar psíquico, permiten un enriquecimiento. En última instancia, la defensa normal sería la posibilidad de establecer transformaciones, de apropiarse de nuevas representaciones, en movimientos por los cuales el sujeto no queda ya librado a la repetición.

El ejemplo de “Gatita” podría haberse presentado en una situación clínica, una niña en análisis que hace ese juego durante un tiempo: en tal caso, se nos plantearía si es pertinente una interpretación o bien una intervención simbolizante: son dos cosas diferentes. La interpretación daría cuenta de un fantasma inconsciente, que sin duda está ahí. Violeta está preocupada, pero al mismo tiempo se siente protegida y en un espacio que le permite desplegar el fantasma. Esto podría ocurrir perfectamente en una sesión analítica. Por lo demás, la interpretación sólo tiene lugar en la situación analítica; fuera del espacio adecuado, jamás se interpreta; a lo sumo, se ayuda a pensar al otro. Les diría que, aun en el espacio analítico, pocas veces se interpreta. Pero, en efecto, en una situación analítica, si un día le duele la panza porque no está la madre y otro día puede establecer ese juego, es posible interpretar el dolor de panza como una equivalencia de la angustia que no puede formular. En cambio, cuando establezca el juego, uno puede hacer una intervención simbolizante, para permitirle nuevas vías de simbolización.

* Fragmento de la clase dictada el 25 de junio de 2007

REDIM Ensayos políticos sobre niñez y adolescencia

Agradezco a la Red por los Derechos de las niñas, niños y adolescentes en México, #REDIM, a la Unión Europea, y a la Embajada de Austria en México, por este (sorpresivo) premio nacional. La Antología de Ensayos Políticos sobre los derechos de niñas, niños y adolescentes busca visibilizar situaciones de riesgo, y llamar a la acción frente a los diversos tipos de violencia que se ejercen en la actualidad contra la infancia. Seguimos en la lucha.

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TODOS SOMOS, ORIGINARIAMENTE, HEMBRAS. (EL ERROR DE LA MASCULINIDAD ATRIBUIDA AL ÓRGANO)

“Diferenciación entre el hombre y la mujer” es el título que Freud elige para el apartado IV de Tres Ensayos ya que sostiene: “Como se sabe sólo en la pubertad se establece la separación tajante entre el carácter masculino y el femenino, una oposición que después influye de manera más decisiva que cualquier otra sobre la trama vital de los seres humanos” (pág.200)

(…) “Si se quiere comprender el proceso por el cual la niña se hace mujer, es menester perseguir los ulteriores destinos de esta excitabilidad del clítoris. La pubertad, que en el varón trae aparejada aquel gran empuje de la libido, se caracteriza para la muchacha por una nueva oleada de represión, que afecta justamente a la sexualidad del clítoris. Es un sector de la vida sexual masculina que así cae bajo la represión” (pág.201)

En el libro: “La sexualidad femenina, de la niña a la mujer”, Emilce Dio Bleichmar agrega:

“Sabemos gracias a los posteriores hallazgos de la embriología sobre la inexactidud de estas apreciaciones de Freud. El código genético desencadena la liberación bioquímica que desarrolla el tejido embrionario en alguna de las dos direcciones. Uno de los hallazgos más sorprendentes es que sólo si una parte del cerebro fetal, el hipotálamo, es activado por andrógenos, el desarrollo masculino se pone en marcha. El estado neutro, de reposo o inicial para los mecanismos centrales del sexo, así como los rudimentos de los órganos sexuales y sus aparatos anexos, son FEMENINOS; si el aflujo normal de andrógenos se ve bloqueado, retoma el comando el cerebro femenino. Aparentemente, el cerebro consiste en un sistema anatómico único, y sólo si es activado, la “roca” para la masculinidad se implanta, si no, permanece FEMENINO. Embrionariamente hablando, el cerebro humano es un CEREBRO HEMBRA, que si recibe – en un determinado período crítico, la octava semana – el empuje de los andrógenos liberados por la presencia del cromosoma Y, entonces se masculiniza. A su vez, el pene resulta de la androgenización del clítoris. De manera que no es posible seguir sosteniendo que el clítoris sea ni embriológica, ni anatómicamente un órgano masculino”.

De manera que la clínicamente correcta observación de Freud (existe una ola de represión en la niña durante la pubertad) tiene un error: la niña reprime, pero no por fálica, ni por un componente mayor de bisexualidad biológica, ni por masculinidad alguna, ya que ésta permite y legitima toda forma de sexualidad. Al llegar a la pubertad reprime en razón de su feminidad. Léase: de su género.

[Emilce Dio Bleichmar, 1997]
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Responsabilidad subjetiva y psicoanálisis

¿Quién gana con la enfermedad?

 

Por: Bruno Bonoris.

La clínica de la “responsabilidad subjetiva” se soporta en una de las premisas fundamentales del psicoanálisis: el síntoma es una satisfacción sustitutiva. Lo que el paciente debe aceptar es su responsabilidad sobre el padecimiento en la medida en que la persistencia del síntoma se debe a la “satisfacción personal” que este implica… Sostener que el analizante es responsable por su síntoma porque extrae de él una ganancia es, lisa y llanamente, falso… Por otra parte el psicoanálisis demuestra que el sufrimiento psíquico no es una falta de adaptación a la realidad, sino un exceso…

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En los últimos años comenzó a discutirse persistentemente, dentro del ámbito del psicoanálisis lacaniano, la noción de “responsabilidad subjetiva”. Se escribieron muchísimos trabajos, y se dictaron conferencias, cursos, seminarios y jornadas. En efecto, no creo que éste sea, sencillamente, un problema teórico de moda. Por el contrario, entiendo que si este tema se volvió tan importante es porque derivó en una orientación clínica específica.

En pocas palabras, la hipótesis principal de esta orientación sostiene que el paciente debe, para realizar un cambio en su posición subjetiva, “hacerse responsable de aquello mismo de lo que se queja”[1].

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Lacan: discurso capitalista

«Con el discurso capitalista, Lacan interpreta la condición del vínculo social en la época del capitalismo a ultranza. El principio fundamental que anima este razonamiento es la transformación de la falta estructural del sujeto en una nueva falta que es, en realidad, una pseudo falta, es decir, un vacío localizado-convertido en empírico-que puede ser rellenado continuamente y generado continuamente por el objeto de consumo. Así, más concretamente, el discurso capitalista parece sustentarse sobre dos ejes: el primero se refiere a la fe fetichista en el objeto que puede salvar y exorcizar al sujeto frente a la falta (es la vertiente en la que profundiza Marx en el Libro I del Capital con la teoría del fetichismo de las mercancías), mientras que el segundo concierne a la idea propiamente lacaniana de que el objeto de consumo debe poder eternizar (hacer infinito) ese vacío que sólo aparentemente pretendería llenar.»

 Massimo Recalcati.

TDA: ¿Sabías tú?

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¿Sabías que el criterio utilizado para determinar la presencia de TDA-H es la respuesta positiva al fármaco?

” El problema que se plantea cuando la salud y los diagnósticos son una mercancía regulada por el mercado es que muchas veces se terminan creando enfermedades para las cuales ciertos medicamentos parecerían útiles. Con respecto al TDA-H, aparece una situación curiosa, como no existe ninguna prueba de laboratorio que lo determine, se utiliza la supuesta respuesta positiva al fármaco para diagnosticar “la enfermedad”. Es importante aclarar que en relación con ninguna otra “enfermedad”, el diagnóstico se realiza por la respuesta al medicamento, ya que eso desconoce, entre otras cosas, el factor de respuesta positiva al placebo. Esto nos plantea un problema ético insoslayable que los profesionales de la salud no podemos desconocer.”

[…]

“(…) en Argentina fue registrado un aumento del consumo de metilfenidato (la droga que se utiliza para el TDA-H) desde 1994 a 2005 en un 900%. En las zonas de mayor poder adquisitivo hay colegios que tienen hasta un 30%  de alumnos medicados con psico-estimulantes. Estos psico-estimulantes tienen muchísimas contra-indicaciones y efectos adversos que no suelen ser tenidos en cuenta a la hora de priorizar los riesgos, como las dificultades de crecimiento, el peso, el sueño, incluso el riesgo a problemas cardíacos, en relación con el supuesto beneficio que el niño se quede más quieto en el aula, se porte bien o “produzca” mejor (en el corto plazo, ya que en el largo plazo las investigaciones indican que los cambios no se sostienen).”

[…]

“Así es como se va construyendo una subjetividad que responde a los mandatos epocales, sin tomar en cuenta la singularidad, los contextos socio-políticos, los vínculos, la historia. Sujetos transparentes que pueden ser diagnosticados por máquinas eficaces y entrenados para producir más y mejor. Diagnósticos que no pueden parar porque así lo exige la maquinaria.”

STAVCHANSKY, L., UNTOIGLICH, G. Infancias. Entre espectros y trastornos. (2017) Paradiso, México.

TEORÍA Y TÉCNICA DE PSICOTERAPIA PSICOANALÍTICA

Ismail YILDIZ, MD, MSc., Psicoanalista.

CONTENIDOS

 

CAPÍTULO I. INTRODUCCIÓN

I.1. Teoría de la neurosis

I.2. Teorías y psicoterapia analítica

I.3. ¿Qué es psicoterapia analítica?

I.4. Metas e indicaciones de psicoterapia analítica

I.4.1. Las limitaciones de la psicoterapia analítica

I.4.2. Lo que la terapia analítica requiere del paciente

 

CAPÍTULO II. COMPONENTES DE LA TECNICA PSICOANALÍTICA

II.1. Situación analítica

II.1.1. El encuadre

II.1.2. El proceso analítica

II.2. Producción de material

II.2.1. La asociación libre y los sueños

II.2.2. Las reacciones transferenciales

II.2.3. La neurosis de transferencia

II.2.4. La contratransferencia

II.2.5. Las resistencias

II.3. Análisis del material del paciente (Confrontación, aclaración, interpretación y translaboración)

II.4. Procedimientos y procesos terapéuticos no analíticos

II.4.1. La abreacción o la catarsis,

II.4.2. La sugestión

II.4.3. La persuasión

II.4.4. La manipulación

II.5. Alianza de trabajo

II.6. Importancia de la técnica

 

CAPÍTULO III. ETAPA INICIAL DE PSICOTERAPIA PSICOANALÍTICA

III.1. Entrevistas y Evaluación

III.2. Determinar el encuadre

III.3. Finalización de una sesión

III.4. ¿Qué sucedería si el paciente…?

III.5. Motivos de preocupación de los pacientes en la etapa inicial

III.6. Alianza de trabajo

III.7. Manera de escuchar

 

CAPÍTULO IV. TERAPEUTA PSICOANALÍTICO

IV.1. Destrezas

IV.1.1. Entender lo inconsciente

IV.1.2. La comunicación con el paciente

IV.1.3. La facilitación de la formación de la neurosis de transferencia y la alianza de trabajo

IV.2. Rasgos de personalidad y carácter del terapeuta.

IV.2.1. Los rasgos relacionados con el entendimiento de lo inconsciente

IV.2.2. Los rasgos relacionados con la comunicación con el paciente

IV.2.3. Los rasgos relacionados con el fomento de la neurosis de transferencia y la alianza de trabajo

IV.3. Motivaciones

IV.4. Más sobre el terapeuta

IV.4.1. Los conflictos y problemas del terapeuta

IV.4.2. ¿Existen ciertos rasgos de personalidad del terapeuta que pueden facilitar la tarea?

IV.4.3. ¿Existen determinados conflictos y problemas del terapeuta que pueden interferir con la eficiencia de la terapia?

IV.4.4. Los aspectos cognitivos

IV.4.5. La contratransferencia

IV.4.6. El tacto, la calidez y la solicitud

 

CAPÍTULO V. INTERPRETACIONES Y SUS PRINCIPIOS

V.1. Profundidad

V.2. Simplicidad

V.3. Ofrecimiento

V.4. Utilidad

V.5. Otros principios de interpretación

V.6. A evitar

V.6.1. Las conexiones

V.6.2. La adopción de una actitud didáctica, de maestro, de sermón

V.6.3. El consejo implícito en la interpretación

V.6.4. La crítica implícita en la interpretación

 

CAPÍTULO VI. ETAPA INTERMEDIA DE PSICOTERAPIA PSICOANALÍTICA

VI.1. Algunas características

VI.1.1. La resistencia al cambio

VI.1.2. La dependencia

VI.1.3. El impase y la crisis

VI.1.4. El proceso terapéutico

VI.1.5. La experiencia analítica

VI.2. Silencio

VI.3. Lo consciente y lo inconsciente, el pensamiento y los sentimientos

VI.4. Sobredeterminación de la conducta

 

CAPÍTULO VII. RESISTENCIAS

VII.1. Definición

VII.2. Modos de aparición clínica de resistencia

VII.3. Teoría de la resistencia

VII.3.1. El examen histórico

VII.3.2. La resistencia y la defensa

VII.3.3. La resistencia y la regresión

VII.4. Clasificación de las resistencias

VII.4.1. Según el origen de la resistencia

VII.4.2. Según los puntos de fijación

VII.4.3. Según los tipos de defensa

VII.4.4. Según la categoría diagnóstica

VII.4.5. Una clasificación práctica

VII.5. Técnica del análisis de las resistencias

VII.5.1. Las condiciones preliminares

VII.5.2. El reconocimiento

VII.5.3. La confrontación

VII.5.4. La aclaración

VII.5.5. La interpretación

VII.5.6. Los problemas especiales en el análisis de resistencias

VII.6. Reglas de la técnica relativa a la resistencia

 

CAPÍTULO VIII. TRANSFERENCIAS

VIII.1. Definición

VIII.2. Características generales

VIII.2.1. La impropiedad

VIII.2.2. La intensidad

VIII.2.3. La ambivalencia

VIII.2.4. Los caprichos

VIII.2.5. La tenacidad

VIII.3. Consideraciones teóricas

VIII.3.1. El origen y la índole de las reacciones de transferencia

VIII.3.2. La neurosis de transferencia

VIII.4. Alianza de trabajo

VIII.4.1. La definición

VIII.4.2. El desarrollo

VIII.4.3. Los orígenes de la alianza de trabajo

VIII.4.4.La verdadera relación entre paciente y analista

VIII.5. Clasificación clínica de las reacciones de trasferencia

VIII.5.1. La transferencia positiva y negativa

VIII.5.2. Según las relaciones de objeto

VIII.5.3. Según las fases libidinales

VIII.5.4. Según el punto de vista estructural

VIII.5.5. Según la identificación

VIII.6. Resistencias de trasferencia

VIII.6.1. La búsqueda de gratificación transferencial

VIII.6.2. Las reacciones de transferencia defensivas

VIII.6.3. Las reacciones de transferencia generalizadas

VIII.6.4. La actuación de las reacciones de transferencia

VIII.7. Técnica del análisis de la trasferencia

VIII.7.1. Las consideraciones generales

VIII.7.2. La salvaguardia de la transferencia

VIII.7.3. ¿Cuándo analizar la transferencia?

VIII.7.4. Los pasos técnicos para analizar la transferencia

VIII.7.5. Los problemas especiales en el análisis de las reacciones de transferencia.

 

CAPÍTULO IX. ETAPA FINAL DE PSICOTERAPIA PSICOANALÍTICA

IX.1. Características

IX.2. Algunos de los problemas

IX.4. Última sesión.

 

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El suicidio: Una perspectiva psicoanalítica

Por: Silvia Tubert

El concepto de suicidio, desde el punto de vista clínico, es bastante amplio, puesto que se refiere a manifestaciones muy diversas, que comprenden no sólo los actos suicidas, sino también los intentos de suicidio, e igualmente las ideas, fantasías, amenazas y deseos suicidas, además de los intentos encubiertos, que asumen la forma de actos autodestructivos, accidentes, etc. La di – ferencia existente entre estas diversas manifestaciones tiene una importancia clínica enorme, pues to que supone franquear –o no– el paso desde la representación de la propia muerte a la au – to destrucción real. Sin embargo, la experiencia nos autoriza a postular una “psicodinámica del suicidio” que operaría como sustrato común, ya sea que esa expresión se produzca en actos, pensamientos o palabras, en función de las posibilidades de elaboración simbólica de cada sujeto.

Este artículo se refiere a esa dinámica psíquica.

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PATOGÉNESIS Y TÉCNICA PSICOANALÍTICA

“El enfoque modular‐transformacional, en definitiva, nos propone, como aporte fundamental, diferentes formas de inscripción inconsciente posibles para cada uno de los deseos. Así, gracias a los desarrollos del inconsciente complejo (Bleichmar, 1997, 1999 y 2001), podemos superar la idea de la represión (básicamente, la represión secundaria) como única forma de inscripción de los deseos. Se abre, entonces, un amplio abanico de posibilidades en el que nos encontramos con aquellos deseos no constituidos, ya sea porque no se inscribieron originariamente en lo inconsciente o porque se desactivaron sectorialmente en un momento ulterior. Es evidente que esto supone un enorme reto en el trabajo analítico, ya que son pacientes en los que no hay nada que desvelar, nada de lo que entresacar un significado oculto. Es decir, no hay nada que des‐reprimir, sino algo que construir en la terapia”

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Formulación psicodinámica del caso

Resumen

La formulación psicodinámica del caso (fpc) parte de la perspectiva psicoanalítica para formular un caso clínico. Se refiere a la hipótesis del clínico tratante sobre los principales problemas del paciente, los factores que lo condicionan, el tratamiento planteado y su evolución. Las preguntas básicas a las que debe responder una formulación son los interrogantes básicos de la clínica:1) ¿qué le pasa al paciente (dimensión diagnóstica); 2) ¿a qué se debe? (dimensión etiopatogénica); 3) ¿cómo se trata? (dimensión terapéutica), y 4) ¿con qué resultados? (dimensión evolutiva). Debe incluirse como un anexo a la historia clínica de entre 500 y 1.000 palabras. En este trabajo se destacan los elementos de la teoría psicoanalítica que mejor permiten responder a estas preguntas. Se toman contribuciones que reflejan avances actuales del conocimiento psicoanalítico, sostenidos por una fuerte evidencia clínica y empírica, el Manual de diagnóstico operacionalizado, OPD2, el Manual de diagnóstico psicodinámico, pdm y la escala de niveles de funcionamiento de la personalidad (lpfs) de la Sección iii del DSM-5. Estos aportes convergentes son de utilidad para la fpc y han sido tomados como base para este trabajo. Se propone una guía para la formulación psicodinámica del caso que orienta en los contenidos que deben ser incluidos.

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Manual para la elaboración de una  psicodinamia

Seminarios 2015/2016: Vínculo y sexualidad

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Destinatarios:

Padres de familia que estén interesados en tener un mayor conocimiento sobre los procesos de subjetivación humana,  y obtener herramientas para mejorar la integración socioafectiva de sus hijos con Discapacidad Intelectual 

Si bien en el seminario se abordan algunas especificidades de la sexualidad de los jóvenes con discapacidad intelectual, el contenido general del programa se centra en el concepto de “sexualidad ampliada”, por lo que su carácter es universal y de valor para el desarrollo psicosexual de todo niño y adulto. Como finalidad última,  desde una perspectiva social, este trabajo aspira a promover una mayor comprensión de la sexualidad propia, un mejor vínculo psicosexual con los hijos/alumnos/niños a nuestro cuidado, y a brindar herramientas eficientes para la prevención de la violencia intrafamiliar y social. 


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Edición 2015/2016 del Seminario

ALGUNAS REFLEXIONES POSTERIORES

La edición de este Seminario durante 2015/2016 contó con el apoyo de:  Nuevo Mundo en Educación Especial. IAP , de  CEPESAM. Centro de Estudios de Posgrado en Salud Mental, y de Caminando Juntos, DIF Querétaro

El cupo se completó  de forma inmediata (en 72 hs tras publicado el seminario), y se contó con una audiencia integrada por padres de familia, psicólogas, médicos, preceptoras y asistentes sociales de amplia experiencia.

Al finalizar el curso se elaboraron protocolos de trabajo para la solución de problemáticas específicas (vinculadas con la sexualidad y el desarrollo) de cada institución o situación familiar. Este tipo de estrategias posibilita una aplicación concreta de los conocimientos adquiridos.


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Por teléfono/email:

2015/ 2016 :   Psic. Ana Gabriela Romero – Tels. 4421970956-4422282165

(CUPOS AGOTADOS/ CONCLUIDO)

CONSULTAS 2017 (  Fechas por confirmarse) :

Lic. Mariela Eula:  contacto@marielaeula.com

O puedes hacerlo aquí:

¿Qué es el deseo?

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Término empleado en filosofía, psicoanálisis y psicología para designar a la vez la tendencia, el anhelo, la necesidad, la avidez, el apetito: es decir, toda forma de movimiento en dirección a un objeto cuya atracción espiritual o sexual es experimentada por el alma y el cuerpo.
En Sigmund Freud, la noción es empleada en el marco de una teoría del inconsciente para designar a la vez la tendencia y la realización de la tendencia. En este sentido, el deseo es la realización de un anhelo o de un voto inconsciente.

Entre los sucesores de Freud, sólo Lacan ha conceptualizado la noción de deseo en psicoanálisis a partir de la tradición filosófica, para hacer de ella la expresión de una codicia o un apetito que tiende a satisfacerse en lo absoluto, es decir, fuera de toda realización de un anhelo o una tendencia.

El término Begierde remite la filosofía de la conciencia del sujeto, tal como se desarrolló en el siglo XIX a partir de la publicación de la Fenomenología del espíritu de Hegel. La conciencia en el sentido hegeliano reconoce al otro en tanto en él se encuentra así misma.
La relación con el otro pasa entonces por el deseo: la conciencia sólo se reconoce en un otro (es decir, en un objeto imaginario) en la medida en que, a través de ese reconocimiento, pone a ese otro como objeto de deseo.

El otro por lo tanto es el objeto del deseo que la conciencia desea en una relación negativa y especular que le permite reconocerse en el. Al mismo tiempo, cuando se destaca la relación negativa con el objeto del deseo, la conciencia, convertida en conciencia de sí, descubre que el objeto no está en el exterior de ella, sino en ella. La conciencia debió pasar por el otro para volver a sí misma con la forma del otro. Esta es la definición de Hegel del movimiento del deseo que conduce a la satisfacción. La conciencia sólo puede decir “yo” con relación a un otro que le sirve de soporte: yo me reconozco en el otro en la medida en que lo niego como otro.

Sin prestar atención a la tradición filosófica, Freud no emplea el término Begierde, sino Wunsch, que significa voto o anhelo, sin idea de codicia o reconocimiento de uno mismo por el otro y del otro por uno mismo. Además, emplea la palabra Lust en el sentido de pasión o tendencia, para definir lo que llama el principio del placer, es decir, una actividad que tiende a evitar toda forma de displacer: algo destructivo, que para Lacan será el goce.

En Freud, el deseo (Wunsch) es ante todo el deseo inconsciente. Tiende a cumplirse y a veces a realizarse. Por ello desde un primer momento está ligado a la nueva concepción del sueño, el inconsciente, la represión y el fantasma. De allí la definición siguiente, que no cambiará: el deseo es deseo inconsciente y realización del deseo. En otras palabras, la definición freudiana del deseo está en el sueño: el sueño es la realización de un deseo reprimido, y el fantasma, la realización alucinatorios del deseo en sí.

Aunque no tome en cuenta la idea de reconocimiento, Freud no identifica el deseo con la necesidad (biológica). En efecto, la necesidad se satisface con objetos adecuados, como por ejemplo la comida, mientras que el deseo está ligado a huellas mnémicas, a recuerdos. Se realiza en la reproducción a la vez inconsciente y alucinatoria de percepciones, convertidas en “signos” de la satisfacción. Según Freud, estos signos tienen siempre un carácter sexual, puesto que en el deseo siempre está en juego la sexualidad.
En La interpretación de los sueños se encuentran todos los ejemplos clínicos que permiten ilustrar esta teoría freudiana del deseo, en la cual la teoría inglesa, desde Melanie Klein, hasta Winnicott, añadió después otra dimensión: la relación de objeto, basado en el clivaje, el odio y la destrucción (envidia, objeto bueno y malo), o en la transitividad (objeto transicional).

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Lacan, por su parte, no opone una filosofía del deseo a una biología de las pasiones, pero utilizo un discurso filosófico para conceptualizar la perspectiva freudiana, a su juicio insuficiente. Establece entonces un vínculo entre el deseo fundado en el reconocimiento (o deseo del deseo del otro) y el deseo inconsciente (realización en el sentido freudiana).
Al hacerlo, diferencia más que Freud el deseo de la necesidad. Acercándose a Hegel y su idea de reconocimiento, Lacan introduce en 1953 un tercer término, que designó con la palabra “demanda“. La demanda se dirige a otro, y en apariencia se refiere a un objeto. Pero ese objeto es inesencial, porque la demanda es demanda de amor. En otras palabras, en la terminología de Lacan, la necesidad, de naturaleza biológica, se satisface con un objeto real (la comida), mientras que el deseo inconsciente nace de la distancia entre la demanda y la necesidad. Se basa en un fantasma, es decir, en un otro imaginario. Es por lo tanto deseo del deseo del otro, en cuanto que trata de ser reconocido absolutamente por él, al precio de una lucha a muerte que Lacan identifica con la famosa dialéctica hegeliana del amo del esclavo.


 

Fuente: ROUDINESCO E., PLON M, Diccionario de Psicoanálisis, Paidós. Pgs 217-18




 

¿Relación objetal o relación vincular? Vicisitudes en la construcción de la (inter)subjetividad

“El espacio intersubjetivo entre un hijo y quienes sostienen las funciones parentales, puede advenir relación de objeto o vínculo. La radical diferencia entre ambos es que en el primero ocupa un lugar de objeto de proyecciones de los otros; mientras que el vínculo deviene cuando aún cumpliendo el grupo con la función de transmisión que anuda el contrato narcisista, aloja a la subjetividad naciente como un sistema abierto, descompleto que está por-venir en cada encuentro vincular”.

En este artículo se revisan algunos temas como:

  • El registro pictogramático del vínculo y su importancia tanto en la niñez como en la adolescencia
  • La categoría del extraño y el narcisismo según Sami- Ali
  • La reedición de elementos estructurantes de la niñez en la adolescencia

Los invitamos a leerlo.

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(Por: Lic. Mariana Soler)

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Taller de lectura de Freud

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NARCISISMO patológico y narcisismo trófico, por: Luis Hornstein

La subjetividad solo es pensable inmersa en lo socio-histórico entramando prácticas, discursos, sexualidad, ideales, deseos, ideología y prohibiciones. Es producto de una interacción constante entre “lo biológico” y “lo social” a través de la cual se construye la historia. La subjetivación debe dar cuenta del pasaje-proceso desde la indiferenciación narcisista hasta la aceptación del otro y del devenir. Lo hará concibiendo al sujeto no sólo identificado sino identificante; no sólo pensado sino pensante; no sólo sujetado sino protagonista.

¿Es el trastorno narcisista una dificultad para asumir la alteridad, se refiere a la pobreza de la autoestima, es una labilidad de la identidad? No son pocos los que consideran que el “narcisismo patológico” implica exceso de amor propio. La clínica nos muestra lo contrario: estos sujetos carecen de amor propio. Desesperados, intentan sustituir ese déficit con admiración externa. En el narcisismo patológico hay un interés exclusivo por uno mismo mientras que en el trófico el sujeto puede orientar cada vez más su vida por los deseos y ya no por obcecaciones narcisistas. La de narcisismo trófico es más que una noción descriptiva…


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NIÑO HIPERACTIVO: ¿Mito o realidad? Por J. L. Tizón

RESUMEN

Se introduce el tema con un breve repaso del síndrome en las clasificaciones DSM y CIE y de algunas limitaciones de las mismas. A continuación se amplía la reflexión sobre tres aspectos concretos del síndrome: el empírico, con breves referencias a la genómica y la neuroquímica cerebrales; el teórico, con insistencia en una perspectiva psicopatológica, y pragmático, revisando los tratamientos propuestos para tal síndrome. Se termina con una reflexión sobre los diversos tipos de guías o protocolos clínicos y sobre las dificultades para desarrollar guías o protocolos clínicos alternativos a los dominantes y a los progresivamente impuestos por la BigPharma. PALABRAS CLAVE: hiperactividad, trastorno del comportamiento, anfentaminas.


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DEBATES: Misoginia, psicoanálisis y subjetividad femenina

“Este texto intenta descifrar aquellos elementos del discurso de la Modernidad sobre la diferencia de los sexos que aparecen en las interpretaciones acerca de la subjetividad de las mujeres. Los escritos psicoanalíticos no solo dan cuenta de una lectura acerca de la subjetividad humana, sino también son el resultado de una interpretación por parte de un grupo de hombres y mujeres cuya subjetividad ha sido construida en los mismos parámetros que aquella de los sujetos investigados, esto es, en el seno de un sistema de sexogénero que define diferencias jerarquizadas entre varones y mujeres. Hay que agregar que el psicoanálisis, desde sus orígenes, ha quedado de preferencia en manos de profesionales de raza blanca, heterosexuales y pertenecientes a las clases medias o a la burguesía. La gran mayoría se ha adherido a la cultura dominante y, hasta muy entrado el siglo xx, no ha mostrado una perspectiva crítica con respecto a las creencias y estereotipos sobre hombres y mujeres construidos por el sistema patriarcal que se ha impuesto en nuestra civilización durante siglos.”

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EL LUGAR DEL PADRE en psicoanálisis

Es posible identificar en las obras de Sigmund Freud, Jacques Lacan y Donald Winnicott contribuciones metapsicológicas a la problemática del complejo paterno, continuidades y discontinuidades internas en las obras de cada autor en relación con este problema, así como divergencias y convergencias entre dichas contribuciones.

¿Cuáles son esas contribuciones metapsicológicas, divergencias y convergencias entre S. Freud, J. Lacan y D. Winnicott?

El libro de Sebastián León intenta dar respuesta a ese interrogante. 

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(Fuente externa: https://miguelparedesblog.wordpress.com/)