Mariela Eula @ Psicoanálisis

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iWoman Global Awards 2020. Nominee: Mariela Eula.

Nari Shakti es un certamen que cuenta con el apoyo del gobierno de India, y a parte de tener el objetivo de celebrar y visibilizar a las mujeres, está alineado con la iniciativa Cinnamon, una plataforma que lucha por la igualdad de raza y el fin de la discriminación por color, un tema de gran repercusión en India.
 
Iwoman global awards es una plataforma que recoge todos los certámenes de entrega de premios que ocurren al mismo tiempo en diferentes países del mundo.
 
Desde Iwoman, nuestra finalidad es celebrar a mujeres de todo el mundo mediante este reconocimiento global, por lo que en 2020 esta entrega de premios se hará de manera global, con un único certamen que conectará mujeres de todo el mundo, con una participación de más de 15 países.
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IAWARDS

Seminarios 2015/2016: Vínculo y sexualidad

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Destinatarios:

Padres de familia que estén interesados en tener un mayor conocimiento sobre los procesos de subjetivación humana,  y obtener herramientas para mejorar la integración socioafectiva de sus hijos con Discapacidad Intelectual 

Si bien en el seminario se abordan algunas especificidades de la sexualidad de los jóvenes con discapacidad intelectual, el contenido general del programa se centra en el concepto de “sexualidad ampliada”, por lo que su carácter es universal y de valor para el desarrollo psicosexual de todo niño y adulto. Como finalidad última,  desde una perspectiva social, este trabajo aspira a promover una mayor comprensión de la sexualidad propia, un mejor vínculo psicosexual con los hijos/alumnos/niños a nuestro cuidado, y a brindar herramientas eficientes para la prevención de la violencia intrafamiliar y social. 


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 ¡Muchas gracias!


Edición 2015/2016 del Seminario

ALGUNAS REFLEXIONES POSTERIORES

La edición de este Seminario durante 2015/2016 contó con el apoyo de:  Nuevo Mundo en Educación Especial. IAP , de  CEPESAM. Centro de Estudios de Posgrado en Salud Mental, y de Caminando Juntos, DIF Querétaro

El cupo se completó  de forma inmediata (en 72 hs tras publicado el seminario), y se contó con una audiencia integrada por padres de familia, psicólogas, médicos, preceptoras y asistentes sociales de amplia experiencia.

Al finalizar el curso se elaboraron protocolos de trabajo para la solución de problemáticas específicas (vinculadas con la sexualidad y el desarrollo) de cada institución o situación familiar. Este tipo de estrategias posibilita una aplicación concreta de los conocimientos adquiridos.


 ¿Quieres inscribirte en este seminario?

Por teléfono/email:

2015/ 2016 :   Psic. Ana Gabriela Romero – Tels. 4421970956-4422282165

(CUPOS AGOTADOS/ CONCLUIDO)

CONSULTAS 2017 (  Fechas por confirmarse) :

Lic. Mariela Eula:  contacto@marielaeula.com

O puedes hacerlo aquí:

¿Qué es el deseo?

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Término empleado en filosofía, psicoanálisis y psicología para designar a la vez la tendencia, el anhelo, la necesidad, la avidez, el apetito: es decir, toda forma de movimiento en dirección a un objeto cuya atracción espiritual o sexual es experimentada por el alma y el cuerpo.
En Sigmund Freud, la noción es empleada en el marco de una teoría del inconsciente para designar a la vez la tendencia y la realización de la tendencia. En este sentido, el deseo es la realización de un anhelo o de un voto inconsciente.

Entre los sucesores de Freud, sólo Lacan ha conceptualizado la noción de deseo en psicoanálisis a partir de la tradición filosófica, para hacer de ella la expresión de una codicia o un apetito que tiende a satisfacerse en lo absoluto, es decir, fuera de toda realización de un anhelo o una tendencia.

El término Begierde remite la filosofía de la conciencia del sujeto, tal como se desarrolló en el siglo XIX a partir de la publicación de la Fenomenología del espíritu de Hegel. La conciencia en el sentido hegeliano reconoce al otro en tanto en él se encuentra así misma.
La relación con el otro pasa entonces por el deseo: la conciencia sólo se reconoce en un otro (es decir, en un objeto imaginario) en la medida en que, a través de ese reconocimiento, pone a ese otro como objeto de deseo.

El otro por lo tanto es el objeto del deseo que la conciencia desea en una relación negativa y especular que le permite reconocerse en el. Al mismo tiempo, cuando se destaca la relación negativa con el objeto del deseo, la conciencia, convertida en conciencia de sí, descubre que el objeto no está en el exterior de ella, sino en ella. La conciencia debió pasar por el otro para volver a sí misma con la forma del otro. Esta es la definición de Hegel del movimiento del deseo que conduce a la satisfacción. La conciencia sólo puede decir “yo” con relación a un otro que le sirve de soporte: yo me reconozco en el otro en la medida en que lo niego como otro.

Sin prestar atención a la tradición filosófica, Freud no emplea el término Begierde, sino Wunsch, que significa voto o anhelo, sin idea de codicia o reconocimiento de uno mismo por el otro y del otro por uno mismo. Además, emplea la palabra Lust en el sentido de pasión o tendencia, para definir lo que llama el principio del placer, es decir, una actividad que tiende a evitar toda forma de displacer: algo destructivo, que para Lacan será el goce.

En Freud, el deseo (Wunsch) es ante todo el deseo inconsciente. Tiende a cumplirse y a veces a realizarse. Por ello desde un primer momento está ligado a la nueva concepción del sueño, el inconsciente, la represión y el fantasma. De allí la definición siguiente, que no cambiará: el deseo es deseo inconsciente y realización del deseo. En otras palabras, la definición freudiana del deseo está en el sueño: el sueño es la realización de un deseo reprimido, y el fantasma, la realización alucinatorios del deseo en sí.

Aunque no tome en cuenta la idea de reconocimiento, Freud no identifica el deseo con la necesidad (biológica). En efecto, la necesidad se satisface con objetos adecuados, como por ejemplo la comida, mientras que el deseo está ligado a huellas mnémicas, a recuerdos. Se realiza en la reproducción a la vez inconsciente y alucinatoria de percepciones, convertidas en “signos” de la satisfacción. Según Freud, estos signos tienen siempre un carácter sexual, puesto que en el deseo siempre está en juego la sexualidad.
En La interpretación de los sueños se encuentran todos los ejemplos clínicos que permiten ilustrar esta teoría freudiana del deseo, en la cual la teoría inglesa, desde Melanie Klein, hasta Winnicott, añadió después otra dimensión: la relación de objeto, basado en el clivaje, el odio y la destrucción (envidia, objeto bueno y malo), o en la transitividad (objeto transicional).

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Lacan, por su parte, no opone una filosofía del deseo a una biología de las pasiones, pero utilizo un discurso filosófico para conceptualizar la perspectiva freudiana, a su juicio insuficiente. Establece entonces un vínculo entre el deseo fundado en el reconocimiento (o deseo del deseo del otro) y el deseo inconsciente (realización en el sentido freudiana).
Al hacerlo, diferencia más que Freud el deseo de la necesidad. Acercándose a Hegel y su idea de reconocimiento, Lacan introduce en 1953 un tercer término, que designó con la palabra “demanda“. La demanda se dirige a otro, y en apariencia se refiere a un objeto. Pero ese objeto es inesencial, porque la demanda es demanda de amor. En otras palabras, en la terminología de Lacan, la necesidad, de naturaleza biológica, se satisface con un objeto real (la comida), mientras que el deseo inconsciente nace de la distancia entre la demanda y la necesidad. Se basa en un fantasma, es decir, en un otro imaginario. Es por lo tanto deseo del deseo del otro, en cuanto que trata de ser reconocido absolutamente por él, al precio de una lucha a muerte que Lacan identifica con la famosa dialéctica hegeliana del amo del esclavo.


 

Fuente: ROUDINESCO E., PLON M, Diccionario de Psicoanálisis, Paidós. Pgs 217-18




 

Taller de lectura de Freud

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¿Qué es el Goce?

En esta oportunidad, daremos respuesta a esta pregunta desde el pensamiento de algunos referentes del campo psicoanalítico.

Raramente utilizado por Freud, el término goce aparece como concepto específico en la obra de Jacques Lacan.

Ligado primeramente placer sexual, el concepto de goce implica la idea de una transgresión de la ley: desafío, sumisión o burla. El goce participa así de la perversión, teorizada por Lacan como una de las componentes estructurales del funcionamiento psíquico, distinta de las perversiones sexuales.

Posteriormente, el goce fue re pensado por Lacan en el marco de una teoría de la identidad sexual, expresada en fórmulas de la sexo acción, las cuales llevan a distinguir el goce fálico y el goce femenino (o goce llamado suplementario)

El término goce tiene una dimensión jurídica, ligada a la idea de usufructo, que define el derecho de goce sobre un bien perteneciente al otro. En 1503 se enriqueció con una dimensión hedonista, convirtiéndose en sinónimo de placer, gozo, bienestar y voluptuosidad.

Retomando el ejemplo de Jean Laplanche, es posible identificar-precisamente en el momento en que el infante, con su necesidad orgánica satisfecha, nos entrega ya tanto a la succión como el chupeteo-el nacimiento de esa actividad repetitiva del registro del goce que marca la entrada en la fase del autoerotismo. Esta misma fase del desarrollo psíquico, re pensada por Lacan a fines de la década de 1950, lo condujo a las primeras formulaciones de su concepto de goce. Elaborando la distinción entre necesidad, demanda y deseo, Lacan señaló que es el otro, la madre o su sustituto, quien confiere un sentido a la necesidad orgánica expresada sin intencionalidad por el lactante la satisfacción obtenida por la respuesta a la necesidad induce la repetición del proceso, su tendido por la investidura pulsional: la necesidad se vuelve entonces demanda propiamente dicha, sin que por ello pueda recuperarse el goce inicial, el del pasaje de la succión el chupeteo. El Otro originario sigue siendo inalcanzable, bloqueado por la demanda que se ha vuelto ilusoriamente primera.

Este otro, objeto de esa demanda imposible, se convierte, en el seminario de 1959-1960, La ética del psicoanálisis, en la Cosa (das Ding) , objeto imposible, “fuera de significado”.
Lacan traza entonces una distinción esencial entre placer y goce; el goce reside en el intento permanente de exceder los límites del principio de placer. Éste movimiento, ligado a la búsqueda de la cosa perdida, que falta en el lugar del otro, es causa de sufrimiento, pero sufrimiento no erradica nunca por completo la búsqueda del goce.

En su artículo “Kant con Sade”, Lacan pretende demostrar que el goce se sostienen la obediencia del sujeto mandato, sean cuales fueren su forma y su contenido, lo que lo lleva, al abandonar lo que hay allí de su deseo, a destruirse la sumisión al Otro (gran otro).
Lacan elaboró posteriormente su teoría del proceso de la sexo acción, según la cual para el hombre no existe más que un goce fálico, es decir limitado, sometido a la amenaza de castración, goce fálico que constituye el identidad sexual del hombre.

Para las mujeres en cambio no hay un equivalente del padre originario, el goce esperado, a pesar de ser igualmente imposible para la mujer, no sufre sin embargo la interdicción de la castración. El goce femenino es por lo tanto distinto, y sobre todo no tiene límites. Es un goce suplementario. La existencia de este goce suplementario, incognoscible por y para el hombre, pero indecible para las mujeres, funda el aforismo lacaniano, a menudo prostituido, según el cual “no hay relación sexual“, desarrollado en el marco del seminario… O peor. Lacan, de esta manera, teoriza el goce femenino desprendido de toda referencia biológica o anatómica; perspectiva que será utilizada desde un enfoque diferencia lista, principalmente por autores que intentan elaborar los marcos teóricos de una identidad femenina. (1)

Con frecuencia se utiliza el concepto de “goce” como equivalente de “placer”. Sin embargo, el goce no está regido por el principio del placer, sino por “el más allá o el más acá” del principio del placer. Dice Silvia Bleichmar:

En términos teóricos y de fecundidad clínica, yo diferenciaría el goce como algo en lo que el sujeto queda fijado bajo una forma en la cual es acpturado y que tiene la característica de ejercerse siempre sobre una forma en la cual – Lacan diría- no se encadena o no se articula en la cadena significante; en realidad, queda suelto. En términos clínicos, les diría que lo que caracteriza al goce es que el sujeto no es el que goza, sino que el goce es el que atrapa al sujeto. Vale decir, que es una forma de resolucion de la tension libidinal, psíquico somática, relacionada con una forma de descarga en la cual el sujeto queda fijado y que no se puede lograr articular en el conjunto de su vida psíquica; el goce, pues, captura una enorme cantidad de libido para organizarse, que , por supuesto, no entra dentro del plano de subjetivación“. (2)

Al no estar regido por el principio del placer, no logra nunca una estabilidad psíquica como la que se articula en el principio del placer.

En la medida que no hay subordinación al principio del placer, no hay placer en el sujeto, sino atrapamiento en el goce como forma de descarga” Por ello, la compulsión es la manera que, en muchos casos, se manifiesta el ejercicio del goce. (3)

Desde una perspectiva lacaniana, podría decirse que cuando impera el goce desaparece la palabra y prevalece la acción. Juan David Nasio nos dice que, mientras el placer es una sensación percibida y sentida por el yo, el goce se hace oír por medio de acciones ciegas, sean productivas o no. Por ejemplo, la acción de un pintor que pinta fuera de sí un cuadro, o el impulso suicida de un conductor que roza la muerte al conducir arriesgadamente. En el goce, el sujeto está ausente, no habla ni piensa. “Lacan, insipirado en el cogito de Descartes, hubiera puntuado la posición del sujeto en el estado de goce enunciado: Soy allí donde no pienso” (4)

El sujeto del inconsciente siempre está marcado por una representación. En el goce hay ausencia de significante representativo. Por esa razón, cuando hay goce nadie goza en realidad: no gozamos de algo sino que algo goza de nosotros. Sin embargo, mientras que el placer aparece y desaparece, el goce siempre está allí, pues el goce es la fuerza que asegura la repetición.

Agrega J.D.Nasio: “Si tuviera que establecer un paralelo entre el concepto lacaniano de goce y la teoría freudiana de la repetición, concluiría identificando el goce con lo que Freud denomina la compulsión a la repetición. Si hay un concepto freudiano cercano al goce concebido como la fuerza que asegura la repetición, entendido como la tendencia irreductible en el humano a vivir, sin duda, hacia adelante, pero tratando de completar los actos esbozados en el pasado. Toda la fuerza de la vida está allí” (5)

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¡Gracias!

(1) ROUDINESCO, Elisabeth; PLON, Michel. Diccionario de psicoanálisis, Paidós.

(1) BLEICHMAR, Silvia. La construcción del sujeto ético. Argentina, Paidós. Pg.312

(2) Ibid

(3) NASIO, Juan David. Cinco lecciones sobre la teoría de Jacques Lacan. España, Gedisa. Pgs 52-54

(4) Ibid. pg. 55

NARCISISMO patológico y narcisismo trófico, por: Luis Hornstein

La subjetividad solo es pensable inmersa en lo socio-histórico entramando prácticas, discursos, sexualidad, ideales, deseos, ideología y prohibiciones. Es producto de una interacción constante entre “lo biológico” y “lo social” a través de la cual se construye la historia. La subjetivación debe dar cuenta del pasaje-proceso desde la indiferenciación narcisista hasta la aceptación del otro y del devenir. Lo hará concibiendo al sujeto no sólo identificado sino identificante; no sólo pensado sino pensante; no sólo sujetado sino protagonista.

¿Es el trastorno narcisista una dificultad para asumir la alteridad, se refiere a la pobreza de la autoestima, es una labilidad de la identidad? No son pocos los que consideran que el “narcisismo patológico” implica exceso de amor propio. La clínica nos muestra lo contrario: estos sujetos carecen de amor propio. Desesperados, intentan sustituir ese déficit con admiración externa. En el narcisismo patológico hay un interés exclusivo por uno mismo mientras que en el trófico el sujeto puede orientar cada vez más su vida por los deseos y ya no por obcecaciones narcisistas. La de narcisismo trófico es más que una noción descriptiva…


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DEBATES: Misoginia, psicoanálisis y subjetividad femenina

“Este texto intenta descifrar aquellos elementos del discurso de la Modernidad sobre la diferencia de los sexos que aparecen en las interpretaciones acerca de la subjetividad de las mujeres. Los escritos psicoanalíticos no solo dan cuenta de una lectura acerca de la subjetividad humana, sino también son el resultado de una interpretación por parte de un grupo de hombres y mujeres cuya subjetividad ha sido construida en los mismos parámetros que aquella de los sujetos investigados, esto es, en el seno de un sistema de sexogénero que define diferencias jerarquizadas entre varones y mujeres. Hay que agregar que el psicoanálisis, desde sus orígenes, ha quedado de preferencia en manos de profesionales de raza blanca, heterosexuales y pertenecientes a las clases medias o a la burguesía. La gran mayoría se ha adherido a la cultura dominante y, hasta muy entrado el siglo xx, no ha mostrado una perspectiva crítica con respecto a las creencias y estereotipos sobre hombres y mujeres construidos por el sistema patriarcal que se ha impuesto en nuestra civilización durante siglos.”

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